Boicot a Arizona

La declaración de guerra a los inmigrantes le puede acabar saliendo muy caro a Arizona. En Los Angeles no se lo han pensado dos veces a la hora de votar a favor de un boicot comercial contra el estado de la gobernadora Jan Brewer, satanizada en imágenes toda la semana con el bigotito hitleriano después de dar luz verde a una ley que permitirá a los policías locales preguntar a todo aquel que consideren sobre su estatus inmigratorio en el país y deportarlo, llegado el caso. Podrán juzgar por su apariencia o su acento, si es necesario, lo que ha puesto el grito en el cielo entre los activistas por considerarlo un caldo de cultivo para el racismo y la discriminación.

El voto ayer fue casi unánime en la alcaldía de la ciudad más importante de California: 13 a favor y uno en contra de que se suspenden los viajes al estado fronterizo y que se anulen futuros contratos con Arizona, algo que supondrá una pérdida estimada en torno a los 50 millones de dólares.

No son tiempos para andar con bravatas económicas, especialmente con el tremendo agujero en el presupuesto que padece California desde el inicio de la crisis, pero la solidaridad con el acoso a los inmigrantes —especialmente mexicanos— ha podido más en una ciudad donde se habla más español que inglés en los pasillos del dictamen político.

Precisamente ha sido un hispano, el concejal Ed Reyes, el principal impulsor de la medida, que tachó de antiamericana la nueva ley. “Como americano, no puedo ir hoy en día a Arizona sin un pasaporte”, dijo tras aprobarse su propuesta. “Si me cruzo con un oficial que tiene un mal día y decide que mi foto no coincide con la de mi carnet de identidad, me puede deportar, sin más explicaciones. Es no es americano”.

Manifestantes en Chicago se oponen a la ley que criminaliza a los  indocumentados en Arizona.

Claro que los defensores de la ley aseguran que no habrá arbitrariedad a la hora detener a gente y solo se hará si hay sospecha de que se está cometiendo un crimen. Sea como fuere, el miedo es palpable en las calles de las principales urbes de Arizona, donde ser un inmigrante indocumentado se ha puesto cada vez más caro. Hay una prohibición estricta hacia las empresas a la hora de contratar ‘sin papeles’ y a los caseros que intenten proporcionarles vivienda.

Pese a todo, muchos están contra de que esa ley se expanda y que la policía del resto del país pueda comenzar con redadas y deportaciones masivas. A nadie se le escapa que es muy sencillo localizar a indocumentados por las calles, con 12 millones de almas en esa situación. Pero desataría un drama que es preferible que se evite. Solo vienen a este país a trabajar.

Está por ver si la suspensión de contratos y vuelos a Arizona desde California supone alguna diferencia y si otros estados se apuntan. De momento, San Francisco ha secundado la moción. Para una inmensa minoría, es un sacrificio que merece mucho la pena.

Fuente  :  El Mundo

Publicado el mayo 15, 2010 en Consciencia, Noticias, Politica y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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