El diario El Mundo se hace eco de la teoría de la conspiración sobre el 11-S

( El video lo he cambiado por el que está traducido en castellano, pero es el mismo de la noticia )

El eterno 11-S de las víctimas

Si esta gente ‘quiere saber’, yo les apoyo.

Que cosas más raras pasan en el mundo. Perdón, en EL MUNDO. El pasado martes le dedicaron un ‘bajan’ a Mahmud Ahmadineyad. Desde luego hay motivos para bajar dos veces al día al presidente de Irán pero me temo que hacerlo por dudar de la autoría del 11-S (negó que fuera Al Qaeda) no es uno de ellos. Por la misma regla de tres, en octubre del año pasado habría que haber bajado a los 80.000 residentes del estado de Nueva York que firmaron para pedir una nueva investigación.

Teniendo en cuenta que este diario llevó a cabo una magnífica labor de investigación sobre el 11-M poniendo en solfa hasta la última coma de la versión oficial, criticar al sátrapa de Teherán es ver la paja en el ojo ajeno. Guste o no, aún hay incógnitas que rodean el 11-S. Y no son pocas.

Es cierto que en estos nueve años se han dicho muchas cosas sobre el 11-S. Que si ningún avión se estrelló contra el Pentágono, que si algunos de los 19 terroristas estaban vivos, que el derribo de las Torres Gemelas fue una demolición controlada, que si el United 93 fue abatido por el ejército… chorradas y tonterías que se han demostrado falsas pero que algunos siguen manteniendo con vida mientras le plantan cara al Nuevo Orden Mundial desde su casa vía Internet.

Un grupo de ‘truthers’ españoles, liderados por el polémico Rafa Pal (centro).

Intentar resumir aquí todo lo que se ha dicho o escrito al respecto es imposible. Sólo destacar que en España hubo un juicio con todas las garantías por el 11-M. Se puede criticar lo que se quiera, pero existió. En EEUU todavía no se ha juzgado a nadie (lo más parecido es el caso Moussaoui). El principal sospechoso, Khalid Sheikh Mohammed, ha ido de cárcel secreta en cárcel secreta, de tortura en tortura, pero aún no ha comparecido ante un tribunal.

Sobre las mentiras, un ejemplo sin importancia. El otro día Condolezza Rice dijo que tuvo que convencer al presidente Bush de que no acudiera a Washington el día de los atentados. Según el informe de la comisión, fue el vicepresidente Dick Cheney el que habló con él (1.3. National Crisis Management. President and vice president). No digo que eso sea prueba de nada, sólo que Rice miente. Recordemos que es la misma consejera de Seguridad Nacional que hizo caso omiso a todos los informes sobre Al Qaeda que le enviaba Richard Clarke (responsable de Antiterrorismo del Consejo Nacional de Seguridad) y que tras leer el informe Bin Laden dedicido a atacar América dijo bajo juramento que lo del 11-S le pilló por sorpresa. Con un par (aunque sea de ovarios).

¿Puede un presidente montar un atentado contra su propio país, asesinar a sus propios ciudadanos? Yo, como buen let it happen (así se llama a los que creen que Bush supo de los atentados y dejó que ocurrieran) lo veo totalmente posible. La historia dice que sí. Sin ir más lejos la guerra de Vietnam empezó así. Y no lo digo yo, lo reconoció antes de morir el propio artífice de la matanza, el carismático genocida arrepentido Robert McNamara en el documental The fog of war. El incidente de Tonkin fue un montaje que causó 58.000 muertos y unos 300.000 heridos. Sí, dirán algunos, pero eso fue con Lyndon B. Johnson. Bueno, pues Bush se inventó unas armas de destrucción masiva para invadir Irak y ya han muerto unos 4.500 soldados. El 11-S ‘sólo’ murieron unos 3.000.

La guerra de Vietnam también empezó con una mentira.

Digan lo que digan, sobre el 11-S  sigue habiendo puntos oscuros. Aquí van algunos.

-El confidente del FBI. En 2000, dos de los terroristas del vuelo 77 alquilaron una casa a un confidente del FBI y de la policía local. Los truthers ven aquí una posible complicidad del Bureau. Otros creen que fue casualidad.

– El memorando de Phoenix. El punto anterior no tendría más importancia que una curiosa coincidencia si no llega a ser por el famoso memorando de Phoenix y la carta que la agente del FBI Coleen M. Rowley envió al director Robert Mueller en mayo de 2002. En ella, con todas las cautelas del mundo (no habla de ‘encubrimiento’ pero dice que se parece mucho), recuerda cómo en mayo de 2001 fue identificado Zacarias Moussaoui (el llamado terrorista nº 20, y el único que ha sido juzgado). Todos los intentos de la agente Rowley por incautar el ordenador de Moussaoui fueron abortados por la oficina central del FBI. De haberse autorizado, probablemente se hubieran encontrados pruebas sobre el futuro atentado. En 2002, Time la nombró persona del año; en 2004, más quemada que la pipa de un indio, dejó el FBI.

– ‘Able Danger’. Es el nombre de una operación militar que, según alguno de sus miembros, identificó a Mohamed Atta y otros tres terroristas implicados en los atentados a principios de 2000. La información nunca llegó al FBI ni a la Comisión del 11-S. Los archivos electrónicos fueron borrados ‘por error’ pero una investigación oficial aseguró que es falso que el terrorista fuera identificado. Louis Freeh, ex director de FBI, escribió una durísima carta al Wall Street Journal en la que consideraba que si existió ‘Able Danger’ el informe de la comisión del senado quedaba sin contenido. Casualmente, en esas mismas fechas, promocionaba su libro My FBI. De paso, como fue director de la agencia hasta junio de 2001, la tesis le servía para limpiar su nombre. Por cierto, actualmente es abogado del príncipe saudí Bander bin Sultan. Que pillín.

– Un nuevo ‘Pearl harbor’. En septiembre de 2000 un grupo de ultras (neo-cons) organizados en un think tank conocido como PNAC (Proyecto para un nuevo siglo americano) publicó un documento (Reconstruyendo las defensas de América) que defendía una política exterior más agresiva, un incremento del gasto militar para permitir a EEUU no depender de sus socios, y un cambio de régimen en Irak. Conscientes de las dificultades para conseguir el apoyo de la opinión pública, el documento reconoce que sólo se lograría si se producía un nuevo Pearl Harbor. Hasta siete miembros del (difunto) PNAC formaron parte del gobierno de Bush (Lewis Libby, Willian Benet, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz…). Uno de los fundadores (Willam Kristol) era además director de The Weekly Standard, el Zutabe de la administración Bush.

Para acabar de liarla Wolfowitz, en un discurso en West Point (junio 2001), aseguró que “la historia militar está llena de sorpresas, aunque hay pocas comparables a Pearl Harbor. Las sorpresas pasan tan a menudo que es sorprendente que todavía nos sorprendan”. El discurso es para escucharlo. Para los truthers es casi una confesión. Será casualidad, pero no lo parece. Da la sensación de que les está avisando de la que se les viene encima.

BBC ‘vaticinó’ que el WT7 se había derrumbado unos 20 minutos antes de que pasara. ¿Confusión?

– El edificio 7. La gran pregunta ¿Por qué cayó el edificio 7? El informe oficial reconoce que es la primera vez que un incendio hace derrumbarse un edifico de esas características. Estaba junto a las Torres Gemelas, pero ningún avión le impactó. Todos los servicios secretos tenían ahí su sede (y Giuliani su picadero). La versión oficial es que la zona noreste se vio afectada por los cascotes de las Torres y que los aspersores no funcionaron… pero parece una demolición controlada. Los truthers lo comparan con el Windsor (ardió durante horas pero no cayó) y no se creen nada. Entonces llegó la BBC y dijo que se habían derrumbando minutos antes de que ocurriera. Mosqueo. ¿Se equivocó o estaba previsto? Hay opiniones para todos los gustos.

Nada de lo que dice este post es nuevo. Ni siquiera es de los más significativo  (los ‘juegos de guerra’ del 11-S, las noches de putas de los presuntos integristas musulmanes, el misterioso recorrido de los aviones y muchas cosas más). No sé qué pasó ese día, sólo que fue el principio del periodo más orweliano que se recuerda. Dos guerras mentirosas y un planeta en el que un tarado y sus 50 palmeros pueden provocar una alarma mundial diciendo que van a quemar el Coran. Eso es seguridad. Sólo por eso me sumo a los que reclaman una nueva investigación.

No sé si los truthers son tan pintorescos como dice Matt Taibi en el glorioso The Great Derangement o están tan equivocados como dice Popular Mechanics en Debunking the 9/11 Myths. Lo que se es que es un fenómeno mundial y que la prensa les ha cerrado la puerta. Yo soy uno de ellos y también quiero otra investigación, aunque sólo sea para confirmar la primera, ver que estoy equivocado y quedarme tranquilo.

Fuente  :  El Mundo

Publicado el septiembre 11, 2010 en 11 S, Auto Atentado, Consciencia, Conspiraciones, Educación, Infoguerra, Noticias, Nuevo Orden Mundial, Politica, Terrorismo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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