No te puedes fiar ni de lo que ves

En el mundo del cine y la televisión, siempre han existido los mensajes subliminales. Son aquellos que pretenden influir en el espectador de forma solapada, habitualmente a favor de las ventas de determinadas marcas comerciales o productos

La industria del tabaco pagaba y paga para que los protagonistas fumen en ciertas películas, especialmente las de acción. Para enfrentar a las últimas prohibiciones en torno a los cigarrillos, se pasaron al puro, cuyas imágenes son más toleradas. Todos recordarán alguna película en que uno de los ‘duros’, como Arnold Schwarzenegger, aparece con su veguero. No importaba que no fuera un cigarrillo, sino que el mensaje era el de que los buenos, los modelos sociales a imitar fuman, dirigido a los espectadores jóvenes.

Asimismo, hay una marca de cerveza, ‘Bud’ o ‘Budwaiser’ que daba una buena cantidad a los productores de los films y financiaba el costo del montaje de la decoración de una escena, para que en la misma figurase, en un lugar discreto, pero visible, un anuncio de su marca, o el protagonista bebiese de una lata de la misma, etcétera.

Todo esto es detectable a poco que el espectador se fije en la película o en la serie de televisión, pero ahora el uso -o manipulación- subliminal comienza a tomar nuevos e inquietantes caminos, de manera de que ya no se trata de que una o varias marcas comerciales hayan sido introducidas en los decorados de un film, sino que estos ahora pueden ser alterados y ya no hace falta que los productos estén en el rodaje, sino que se ponen o se quitan a voluntad para una proyección en un cine o en una emisión de televisión.

Con la digitalización ha nacido los Virtual Ads, que cuestan el doble que un segundo de publicidad habitual. Consiste en introducir en las imágenes de las películas, mediante un trabajo de ordenador, productos o mensajes que no estaban. Así, por ejemplo, en Lo que el viento se llevó, se podría sustituir un cuadro en la pared de la película original, por un cartel publicitario. O en alguna otra película mítica que ustedes piensen, cambiar un objeto sobre la mesa por una botella de whisky o una lata de cerveza; o situar al fondo de la imagen en exteriores un anuncio de un refresco, de manera que el nuevo mensaje llega al espectador añadido a las imágenes originales. Si el trabajo está bien hecho y no hay una memoria comparativa o un anacronismo, la gente común posiblemente no se dará ni cuenta, pero el impacto subliminal será recibido.

Si ha existido una falsedad extendida, ha sido esa de la frase “una imagen vale más que mil palabras”, porque con mil palabras se relata una historia con detalles, y una imagen, poco cuenta realmente de lo que ha sucedido, entre, por ejemplo, dos o más personas y qué relación hay entre ellos. Pero si la imagen en sí cuenta menos de la verdad de lo que dice el engañoso proverbio, parece que aún menos nos va a contar si los técnicos con los ordenadores comienzan a quitar y poner cosas. No te vas a poder fiar ni de lo que estás viendo.

Fuente  :  Diariodeavisos.com

Publicado el noviembre 13, 2010 en Consciencia, Control Mental, Educación, Mensajes Subliminales, Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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