Democrazy

El pasado miércoles fui testigo de una conversación entre dos asesores bursátiles, residentes ambos en la City de Londres, de viaje de negocios por Madrid. Tomaron mi taxi en el aeropuerto de Barajas, sin equipaje, con destino a un lujoso restaurante de la ciudad; sólo para comer con un cliente y tomar después el primer avión de vuelta. Durante el trayecto, como digo, hablaron de la estrategia a seguir con ese cliente, apodado por ellos mismos como “Papá hijo de puta”. Para ambos, y en petit comité, todos sus clientes compartían el apelativo de “hijos de puta” en distinta graduación de parentesco según el volumen de pasta que manejaran, así como su “mayor o menor capacidad para no tener escrúpulos” (literal). También se refirieron a ellos como “enfermos” y “psicópatas de las finanzas”.

En este caso, por lo visto, “papá hijo de puta” quería que mis dos usuarios le “colocaran” un “paquete caliente” de 12 millones (de euros o dólares, no lo dijeron) “a tres meses”. Hablaron de porcentajes y ganancias que no diré (por si me estás leyendo en horario infantil).

También llamó mi atención su capacidad para alternar el castellano con terminología anglosajona (tecnicismos económicos imposibles de traducir), como si hubieran creado un lenguaje propio sólo entendible por y para ellos, convirtiendo así en complejo lo que, a fin de cuentas, podría resumirse en lo siguiente: la Bolsa no es más que un casino donde los jugadores pequeños a veces ganan, y los grandes nunca pierden.

Ahí el problema: los grandes nunca pierden. Ni siquiera cuando ellos mismos crearon la actual crisis mundial. Esta vez le dieron tan fuerte a la ruleta que la bolita saltó y el croupier asalariado perdió un ojo. Y ese ojo perdido (por culpa, supongo, de un subidón de coca del que lanzó la bola) gangrenó en recortes sociales, más paro, embargos de viviendas y demás penurias para el resto de los mortales que limpiamos sus mesas de juego y seguimos limpiando y seguiremos limpiando hasta que se nos hinchen del todo las pelotas.

Y ahora nuestros gobiernos también son croupiers que trabajan para los grandes. Esta nueva y falsa democracia consiste en votar a unos tipos que harán lo que digan esos grandes jugadores.

Y yo no he votado al jugador. Y mis pelotas ya están moradas.

Por eso yo también acudiré este domingo a ese canto al cabreo que será todo el país. Espero que tú también acudas, aunque sólo sea para defender sin coágulos esa sangre que te corre por las venas.

Más info en: Democracia real YA.

Fuente   :  20  Minutos

Publicado el mayo 13, 2011 en Análisis, Capitalismo, Consciencia, Educación, Empleo, España, Evolución, Manifestación, Noticias, Revolución, WAKE UP y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. HOLA A TOD@S
    ESTOY TOTAL MENTE CONTIGO Y EL LA PUTA CALLE
    ESTARE EL DIA 15 DOMINGO PEGANDO CARTELITOS CON SUS NOMBRES INCLUIDOS YA PUEDEN ACERSE LA CIRUGIA ESTETICA LOS MUY CABRONES Y VAGOS QUE SON ESTOS QUE NOS DESGOBIERNAN
    SE VAN A ENTERAR DE QUIENES SOMOS PUES ME TEINEN ASTA LOS MIS MISIMOS COJONES DE TANTAS MENTIRAS
    UN GRAN ABRAZO A TOD@S

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