Barack Obama retirará todas las tropas de Afganistán antes de 2014

El repliegue podría comenzar con la salida de 10.000 soldados durante este añoSe espera que el presidente norteamericano explique hoy los detalles de su plan

Barack Obama retirará todas las tropas de Afganistán antes de 2014

Barack Obama anunciará hoy la retirada de 30.000 soldados de Afganistán de aquí a 2012, y la salida de los otros 70.000 (dejando quizás alguna fuerza residual) antes de 2014. Lo que nadie ha tenido claro hasta última hora es cuál será el calendario concreto de la retirada, y si esta será drástica o gradual. Obama tiene varias posibilidades, tantas como globos sonda se han filtrado en las últimas horas, probablemente para evaluar las distintas reacciones.

Hay quien propone sacar 5.000 soldados este mes de julio, 5.000 más al principio del invierno y 20.000 más a lo largo de 2012, en plena temporada alta electoral. Hay quien prefiere que salgan 15.000 soldados cada año. Hay quien ve posible sacar 30.000 en doce meses. Y hay quien opina que Obama no debe concretar tanto, solo limitarse a anunciar los plazos últimos de la retirada, y dejar que sean sus generales los que pulan los detalles. Aunque la opción que gana más terreno es la de una salida de 10.000 soldados en 2011 —5.000 ahora y 5.000 a final de año— y dejar el resto para 2012.

No es fácil decidirse porque todo tiene ventajas e inconvenientes. Presionan a favor de la salida rápida la opinión pública, el Congreso, los asesores de campaña de Obama y los altos cargos de la CIA y del Pentágono que se oponen a la famosa teoría de la contrainsurgencia del general David Petraeus, el mítico «pacificador» de Irak, donde logró reducir el nivel de violencia sobre el terreno.

¿Cómo? Pues con un incremento de tropas al que en principio se oponían el Partido Demócrata, incluido Obama cuando solo era candidato, y con técnicas de reconstrucción civil que pasaban por favorecer la aparición de liderazgos locales pacíficos, que las tropas americanas fuesen percibidas como aliadas de la población iraquí y de su bienestar, etc.

Desde entonces Petraeus ha tratado de reproducir su muy alabada estrategia en Afganistán, pero no está claro que allá pueda tener el mismo grado de éxito o que llegue a tenerlo nunca. El fenómeno talibán lleva mucho más tiempo arraigado allá que la insurgencia iraquí, y, según fuentes de la misma inteligencia norteamericana, probablemente ha renunciado a combatir más de frente a EE.UU. confiando en que este ya se cansará y volverá a dejarle el campo libre. Lo mismo que ocurrió tras la retirada soviética.

Los expertos creen que a día de hoy han hecho mucho más por contener a Al Qaida en la región los drones —aviones no tripulados que liquidan a líderes terroristas— de la CIA que todos los esfuerzos de Petraeus, quien curiosamente deja el campo de batalla para pasar a dirigir la central de inteligencia, algo que algunos observadores han llegado a calificar de «patada hacia arriba». Las teorías de la contrainsurgencia ya no «venden», menos en un país donde, para mantenerlas, quizás exigirían una presencia militar norteamericana ilimitada, algo sencillamente inasumible. Todo el mundo en Washington está harto de esta guerra.

Entonces a Petraeus y al aún secretario de Defensa Robert Gates les han salido críticos y detractores que aspiran a una redefinición mucho más modesta de los objetivos de la guerra. La idea es renunciar a garantizar un Afganistán democrático y contentarse con mantener a raya a Al Qaida. Muchos consideran que ese objetivo ya se ha cubierto tras el éxito de los drones en Afganistán y la caza de Osama Bin Laden en Paquistán.

 

Necesidad mutua

Ciertamente lo ocurrido en Paquistán ha abierto una profunda crisis en la cooperación antiterrorista entre estos dos países, pero los analistas de la inteligencia norteamericana creen que es una crisis reconducible sobre la base de la necesidad mutua. A Estados Unidos le interesa que Paquistán le guarde la frontera con Afganistán, pactando si es preciso con los talibán, con los que los mismos norteamericanos habrían iniciado contactos preliminares. A Paquistán le interesa conservar el apoyo norteamericano en su pulso contra la India y que no le saquen constantemente los colores por su doble juego con Occidente y con los islamistas.

De ahí el exquisito cuidado que, aunque parezca que no, se está poniendo tanto desde Islamabad como desde Washington para restañar las heridas abiertas por la operación contra Bin Laden y la posterior detención de los informantes de la CIA que ayudaron a encontrarlo. Toda esta cautela contrasta con la cumplida y tajante respuesta que el embajador norteamericano en Afganistán, Karl Eikenberry, le ha dado al presidente Hamid Karzai después de que este tratara de boicotear la retirada denunciando los contactos EEUU-talibanes y comparando a la OTAN con un ejército ocupante. El mensaje del embajador ha sido claro: si Karzai depende de Estados Unidos para seguir en el gobierno, entonces su gobierno tiene los días contados.

 

Fuente  :  ABC

Publicado el junio 22, 2011 en Politica y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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