11-S: Teoría de la conspiración y expertos silenciados

Por Paul Craig Roberts
Sin darnos cuenta, la teoría de conspiración ha experimentado un redefinición desde su concepto Orwelliano.
Una “teoría de la conspiración” no significa más un acontecimiento explicado por una conspiración. Ahora, en cambio, significa cualquier explicación, o incluso un hecho, que sirve como una explicación dada por el gobierno y difundido por los medios de comunicación proxenetas.
Por ejemplo, el noticiero en línea de RT.com ha sido etiquetado como un medio de teorías de conspiración por The New York Times, simplemente porque el RT reporta noticias y opiniones que The New York Times no reporta y el gobierno de los EE.UU. no endosa.
Es decir cuando la verdad llega a ser incómoda para el gobierno y su Ministerio de la Propaganda, la verdad se redefine como una teoría de conspiración, que a su vez significa una explicación absurda y ridícula que debemos ignorar.
Cuando las pilas de libros cuidadosamente investigados, de documentos gubernamentales reportados, y de testimonios de testigos oculares han hecho claro que no fue Lee Oswald quien asesino al presidente John F. Kennedy, la investigación voluminosa, los documentos gubernamentales, y los testimonios verificados fueron descartados como “teorías de la conspiración”.
Es decir la verdad del acontecimiento fue inaceptable para las autoridades y para el Ministerio de la Propaganda que representa los intereses de las autoridades.

 

11-S: Expertos silenciados
El ejemplo más puro de cómo los norteamericanos son blindados de la verdad es la respuesta de los medios (incluyendo muchas páginas de internet) al gran número de profesionales que encuentren la explicación oficial del 11 de septiembre del 2001, inconsistente con cualquier cosa que ellos, como expertos, saben sobre física, química, ingeniería estructural, arquitectura, incendios, daños estructurales, el pilotaje de aeroplanos, los procedimientos de seguridad de los Estados Unidos, las capacidades de NORAD, el tráfico de control aéreo, la seguridad aeroportuaria, y otros asuntos. Estos expertos, numerados en miles, han sido silenciados por ignorantes en los medios de comunicación que califican a los expertos como “teóricos de la conspiración”.
Esto a pesar de que la explicación oficial, endosada por los medios oficiales, es la teoría de conspiración más extravagante en la historia de la humanidad.
Tomemos un minuto para reconsiderar la explicación oficial, que no se mira como una teoría de la conspiración a pesar de que comprende una conspiración asombrosa. La verdad oficial dice que un puñado de jóvenes árabes musulmanes que no podían volar aeroplanos, principalmente sauditas que no vinieron ni de Iraq ni de Afganistán, fueron más listos no sólo que la CIA y el F.B.I., sino también que las 16 agencias de inteligencia de los EE.UU. y todas las agencias de inteligencia de los aliados de los EE.UU., incluyendo al Mossad de Israel, que se cree haber penetrado cada organización terrorista y que realiza asesinatos de aquellos a quienes el Mossad considera terroristas.
Además de ser más listos que cada agencia de inteligencia de los Estados Unidos y de sus aliados, el puñado de jóvenes sauditas fue más listo que el Consejo de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado, NORAD, que la seguridad aeroportuaria cuatro veces a la misma hora en la misma mañana, que los controladores aéreos, causando que la Fuerza Aérea de los EE.UU. no pueda lanzar aviones interceptores, y causando que tres edificios con estructuras de acero reforzado, incluyendo uno que no fue impactado por un aeroplano, se cayeran repentinamente en unos segundos como resultado del daño estructural limitado y de los incendios pequeños, efímeros, a baja temperatura que quemaron algunos pisos.
Los terroristas saudíes pudieron incluso confundir las leyes de la física y causar que el edificio 7 del WTC se derrumbara a velocidad libre en pocos segundos, una imposibilidad física de la caída ante la (supuesta) ausencia de explosivos usados en la demolición controlada.
La historia que el gobierno y los medios nos han contado sobre esta conspiración gigantesca, realmente es un libreto para una película de James Bond. Con todo, cualquier persona que dude de esta improbable teoría es definido como irrelevante por los medios de comunicación obedientes.
Cualquier persona que crea a un arquitecto, ingeniero estructural, o experto en demolición, quienes dicen que los vídeos muestran que los edificios explotan, no se derrumban; cualquiera quien cree a un físico Ph.D. que diga que la explicación oficial es contraria a las leyes de la física conocidas; cualquiera quien cree a los pilotos expertos que atestiguan que los no-pilotos o los pilotos pobremente-calificados no pueden hacer tales maniobras con los aeroplanos usados el 9-11; cualquiera quien cree a 100 o más de los primeros bomberos y policías que llegaron al lugar  y fueron testigos que no sólo oyeron explosiones en las torres, sino también experimentaron personalmente dichas explosiones; cualquiera quien cree al nano-químico Niels Harrit de la Universidad de Copenhague quien reportó haber encontrado nano-termite no reactivo en el polvo de las torres del WTC; cualquiera quien es convencido por los expertos en lugar de la propaganda es desestimado como un chiflado.

 

La verdad relegada al reino de los chiflados
En los Estados Unidos de hoy, y cada vez más en el mundo occidental, los hechos reales y las explicaciones verdaderas han sido relegados al reino de los chiflados. Solamente la gente que cree mentiras es socialmente aprobada y aceptada como ciudadanos patrióticos.
De hecho, un escritor o un presentador de noticias ni siquiera son permitidos a reportar los hallazgos escépticos del 9-11.  Es decir, simplemente reportar los resultados de profesor Harrit ahora significa que usted los endosa o está de acuerdo con ellos. Todo el mundo en los medios impresos y de TV en los Estados Unidos, sabe que lo despedirán inmediatamente si reportan los resultados de Harrit, incluso con una sonrisa. Así que, aunque Harrit haya reportado sus resultados en la televisión europea y haya dado extensas conferencias sobre sus resultados en las universidades canadienses, el hecho de que él y el equipo de investigación científica internacional que él lideró encontraran nano-termite no reactiva en el polvo de WTC y hayan ofrecido muestras a otros científicos para examinarlos, que yo sepa nunca han sido reportados en los medios norteamericanos.
Incluso en las páginas de internet en las cuales estoy entre los favoritos de los lectores, no permitirán que se divulguen los resultados de Harrit.
Como reporté anteriormente, yo mismo lo experimente con un reportero del Huffington Post, quien estaba interesado en entrevistarse con un nominado bajo la presidencia de Reagan que estaba en desacuerdo con las guerras republicanas en el Oriente Medio. Después de que él publicara la entrevista que le proporcioné conforme a su petición, le aterrorizó saber que había reportado los resultados de los investigadores del 9/11.
Para proteger su carrera, él insertó rápidamente en la entrevista en Internet que mis opiniones sobre las invasiones de Iraq y de Afganistán podrían ser descartadas, pues yo había reportado resultados inaceptables acerca del 9/11.
El desgano o la incapacidad de aceptar cualquier punto de vista del 9/11 diferente a la opinión oficial, condena a la impotencia a muchas páginas de internet que se oponen a las guerras y al ascenso del estado policial nacional de los EE.UU. Estos sitios, sea cual fueran sus razones, aceptan la explicación del gobierno del 9/11; con todo, intentan oponerse a la “guerra antiterrorista” y al estado policial que son las consecuencias de aceptar la explicación del gobierno. Intentan oponerse a las consecuencias de un acontecimiento cuya explicación que usted acepta es un imposible.
Si usted cree que Estados Unidos fue atacado por los terroristas musulmanes y es susceptible a ataques futuros, entonces una “guerra antiterrorista” y un estado policial nacional para desarraigar a los terroristas son necesarios hacer que los norteamericanos estén seguros. La idea de que un estado policial nacional y una guerra indefinida pudieran ser amenazas más peligrosas para los norteamericanos que los propios terroristas es un pensamiento impermisible.
Un país cuya población ha sido entrenada para aceptar la palabra del gobierno y evitar a los que cuestionan, es un país sin libertad en su futuro.

Texto original: http://vdare.com/roberts/110620_conspiracy_theory.htm
Traducción: Alexandr Mondragón

 

Fuente  :     Tribunahispanausa.com

Publicado el septiembre 8, 2011 en 11 S, Análisis, Auto Atentado, Consciencia, Conspiraciones, Control Mental, Educación, Infoguerra, Noticias, Planeta, Politica, Sabiduría, WAKE UP. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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