[…con la llegada del nuevo orden mundial, los Estados Unidos con su poderío político-militar y su moneda internacional, estarían supuestamente llamado a consolidar, ante las demás naciones del mundo…]

GEOPOLÍTICA Y ECONOMIA MUNDIAL

 

El fin de la «Guerra Fría», en 1991, la desaparición de la Unión Soviética y del llamado «campo socialista» en Europa del Este, dejaron en el escenario global a Estados Unidos como única potencia militar.

Esta primacía estadounidense fue, a parte del componente militar, el resultado de décadas de emulación ideológico – política y económica, que le darían posibilidades a la potencia reinante controlar, entre otras cosas, los mercados internacionales y establecer un nuevo orden económico mundial.

A partir de esta óptica geopolítica, inician grandes cambios decisivos en el mundo y en el continente americano: en 1995, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y el Comercio (GATT – por sus siglas en inglés) se transforma en la denominada Organización Mundial del Comercio (OMC), surge la llamada «Globalización» y los Tratados de Libre Comercio, cuyos mejores exponentes se plasmaron en los Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA – por sus siglas en inglés – México, EE-UU. y Canadá), el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (RD-CAFTA, por sus siglas en inglés – Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, República Dominicana, Guatemala, Honduras y Nicaragua); se implementa en la primavera de 1997, el llamado «Proyecto para el Nuevo Siglo Americano» (Project for the New American Century, -PNAC- del que tomarían participación: Francis Fukuyama, Dick Cheney, Donald Rumsfeld y otros); además, se intenta establecer, en todo el continente americano el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuyo proyecto fue un fracaso; y se remarca con mayor énfasis a nivel internacional, el dólar como moneda eje del comercio mundial.

Es así, que con la llegada del nuevo orden mundial, los Estados Unidos con su poderío político-militar y su moneda internacional, estarían supuestamente llamado a consolidar, ante las demás naciones del mundo y en especial ante Latino América, los resultados del fin de la Guerra Fría, la desaparición del sistema socialista y su dominio mundial.

Pero una serie de acontecimientos en el escenario interno y externo de Estados Unidos y de la seguridad mundial, le impedirían concretar su papel hegemónico global, obligándolo a readecuar un nuevo esquema geopolítico orientado a otras regiones del planeta – el Medio Oriente. Entre estos hechos podrían destacarse, los atentados terrorista contra las Torres Gemelas en el 2001, en New York, las guerras en Afganistán e Irak, que ocasionarían un terrible desgaste a la económica de los Estados Unidos y de la Unión Europea, y que hoy se evidencia con sus crisis cíclicas; la crisis económica hipotecaria desatada en 2008; más recientemente, las revueltas populares en el mundo Árabe (Egipto, Libia, Yemen, Siria, Bahrein, Qatar, Tunes, etc.), como resultado de ese redireccionamiento de la política exterior de los EE.UU.; las acciones militares en Libia, y finalmente, la actual crisis económica que azota las economías de EE.UU. y de la U.E..

Francis Fukuyama ha señalado, que Estados Unidos a acumulado tanta deuda doméstica como deuda del gobierno por un periodo de casi diez años, a tal punto que los resultados son desastrosos que costaría bastantes años la recuperación; y que ello ha dado como resultado «la división global del balance de poder lejos de Estados Unidos, hacia los países emergentes, particularmente China».

Es preciso tener en cuenta, que el redireccionamiento de la geopolítica norteamericana hacia los países árabes, provoco un abandono completo de los intereses de los EE.UU. en América Latina, por un espacio de diez años, de acuerdo con analistas; lo cual originó, que muchas de las economías latinoamericanas que por años estuvieron dependientes del control político y del capital estadounidense, iniciaran un nuevo proceso de emancipación forzada, solas o si se quiere independientes, el cual arrojaría los frutos políticos y económicos que observamos en el presente, tanto en países de América del Sur (Brasil, Venezuela, Chile, Argentina, Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Bolivia), como en Centro América – Panamá y Nicaragua -, los cuales se hicieron atractivos a los requerimientos de materias primas, commodities, bienes y servicios, para las inversión segura de los nuevos países emergentes (China, Rusia e India) y porque sus regimenes políticos se mostraban más independientes de la esfera de influencia de los Estados Unidos.

Larry Birns, Director del Consejo sobre Asuntos Hemisféricos (COHA), un centro de análisis de tendencia izquierdista con sede en Washington, a señalado que «el 11 de septiembre de 2001 marca más o menos el momento en que América Latina nació como una verdadera entidad independiente».

Por lo que su resultado, apuntan analistas, «… es que varios países de la región eligieron gobiernos menos maleables para el gusto de Washington, establecieron relaciones con otras naciones que en el pasado hubiesen sido consideradas demasiado «exóticas» y priorizaron el intercambio comercial con éstas, especialmente China» y estrecharon mayormente sus contactos con India, Brasil, y Rusia, llamados a constituirse en la primera, tercera, quinta, sexta mayores economías mundiales hacia el 2020, si es que este proceso no se produce antes. Y es que, tan solo, la influencia de las inversiones de la India han alcanzado en los últimos años tal nivel, que recientemente el analistas español Carlos Álvaro afirmó, que en breve tan solo la India podría desplazar de Latinoamérica, a los tradicionales grandes inversores, EEUU y España, que de momento siguen ocupando los primeros puestos en la mayoría de los mercados latinoamericanos.

Ahora bien, que originó tal desplazamiento de la inversiones económicas de las nuevas potencias emergentes a la América Latina?

Las causas son diversas, pero podríamos asociarlas a la estabilidad política, seguridad jurídica, seguridad social, regimenes políticos más independientes en sus decisiones, atractivos geográficos, recursos naturales (energéticos, mineros, etc.), libertad de inversión segura, etc.; y de igual forma, podríamos mencionar el distanciamiento que durante más de 10 años estuvieron los Estados Unidos de América Latina, en virtud de sus prioridades en el medio oriente y países en conflictos armados (Afganistán e Irak), problemas en Irán, etc., en lo que analistas denominan «la década perdida de los Estados Unidos»; así como las pasadas revueltas en los países árabes, de finales del años pasado y mediados del presente, que provocaron que países como China reorientaran sus inversiones a latitudes más seguras y estables políticamente.

Este desplazamiento de intereses económicos, de las nuevas economías de los países emergentes, es en consecuencia una de las razones por las que, señalan expertos, se han originado en diferentes regiones del mundo (Sureste Asiático, Asia Central, América Latina y África), nuevos centros de confrontación geopolítico – económico entre las potencias desarrolladas y las emergentes, y entre las emergentes (China, Rusia, EE.UU., India y la Unión Europea), aunque los Estados Unidos y la Unión Europea ávidos de seguir controlando las riquezas de muchos países, se ven incapaz, por sus crisis económicas, de suplir dicha necesidad inherente para sus desarrollos económicos, sociales, políticos y militares.

 

Uno de estos fenómenos de rivalidad se observa entre Moscú, Pekín y EE.UU., en la región de Asía Central, en la que todos mantienen intereses en torno a los energéticos, la cooperación económica con las economías de los países que conforman la región (Tadzikistán, Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán y Turkmenistán, aunque también se incluyen por razones étnicas a: Afganistán, la parte Norte de Pakistán y Mongolia) y los intentos de emplazar bases militares por parte de EE.UU. en Uzbekistán, Tadzikistán y otros). Aunque debo señalar, que recientemente, durante el 10° Aniversario de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), el experto chino Sheng Shiliang, quien ocupa un puesto directivo en el Centro chino de estudios sobre la OCS, manifestó que «China no está en condiciones ni tiene la intención de desafiar el liderazgo de Rusia en el espacio postsoviético. Al contrario, aplaude su protagonismo en la tarea de preservar la paz y la estabilidad en el Asia Central, así como fomentar la actividad económica en la región».

Igual choque de conflicto geopolítico – económico se observa en África, entre los Estados Unidos y China.

En América Latina, igualmente aparecen dos importantes situaciones de posibles confrontaciones geopolítico – económicos, en este caso teniendo como actores los intereses norteamericanos, de China, Rusia, India y Brasil.

Analista apuntan, a que la primera de estas confrontaciones tiene como uno de sus actores a la recién fundada, en el mes de abril de este año, «Alianza del Pacífico» (México, Colombia, Perú y Chile), orientada a crear un sistema de integración económico regional latinoamericano (Arco del Pacífico Latinoamericano) paralelo o rival al Mercado Común de Sur (Mecorsur), de acuerdo con lo señalado por los signatarios del acuerdo, que tiene entre sus objetivos el incremento y la asociación comercial intrarregional ribereña del pacífico latinoamericano y el incremento del comercio con los países integrantes del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC) y retornar al fracasado proyecto de Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), propuesto por los Estados Unidos, en el 2000.

La Alianza del Pacífico, con más de 200 millones de habitantes y un 55% de las exportaciones latinoamericanas, ha sido calificada por los analistas como una asociación de países cuyas economías persiguen oxigenar y revitalizar sus modelos económicos neoliberales en contraposición a las economías que integran el Mercosur, y cuyos regimenes políticos son de tendencia de izquierdistas o sean declarado socialistas; de ahí que, los signatarios del citado acuerdo afirmen que este nuevo modelo de integración económica persiga ser el más grande de América Latina, incluso mayor que el Mercosur, que integran Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela, aunque también cuenta a Chile, Colombia, Ecuador y Perú como países asociados.

Los integrantes de la Alianza del Pacífico, han manifestado sus esperanzas de que Panamá ingrese en fechas futuras al grupo, por lo que durante la firma de la Declaración de Lima, Panamá estuvo representada por el Ministro para Asuntos del Canal, Rómulo Roux en calidad de Observador.

Al parecer, indican analistas, los Estados Unidos mediante este nuevo esquema integracionista de naciones del pacífico ribereño latinoamericano, se podría estar perfilando a volver y recuperar su orbita geopolítica de influencia, con el fin de revitalizar su deteriorada situación económica y ejercer influencia político-militar y económica en la región (a través del Banco Mundial, Fondo Monetario, etc); y de esta forma, buscar los mecanismos de desplazamiento de los emergentes, en especial de China y Brasil de las economía latinoamericanas. Brasil, entre otras cosas, es visto como el rival comercial más claro de los EE.UU. en el continente.

Recuérdese que, la aparición y puesta en funcionamiento del denominado «Banco del Sur», ha sido uno de los resultados del mecanismos de integración de los países suramericanos que puso en pie de fuga de la región al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial y demás organismos crediticios regionales o internacionales, ya que sus ventajas de prestamos financieros son acordes con las realidades económicas de los países y no representan compromisos políticos ni sociales para los gobiernos.

Y la segunda de estas confrontaciones, analistas como Raúl Zibechi, señalan que pareciera surge en torno a la economía y la posición geoestratégica de Perú, en la región suramericana.

De acuerdo con el periodista uruguayo, Zibechi, «Perú es un país clave para el proyecto estadounidense de mantener una presencia hegemónica en la región andina, desde tres puntos de vista. Perú tiene una extensa frontera con Brasil, pero es además la frontera por donde fluye el río Amazonas y algunas importantes vías de comunicación, y es básicamente una frontera de selva».

«En segundo lugar, es la frontera más cercana a los estratégicos puertos del Pacífico, por los cuales fluye una parte importante del comercio exterior entre Brasil y Asia, o sea China. Se trata de las vías interoceánicas que componen la IIRSA (Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), el proyecto de integración estratégico para la región y para el futuro de Brasil».

«En tercer lugar, en Perú residen algunas importantes bases militares del Comando Sur que componen un amplio anillo que rodea a Brasil, desde el norte (Panamá y Colombia) hasta el sur (Paraguay). Sin el control sobre Perú, la estrategia militar del Pentágono está desarticulada y depende de lo que suceda en Colombia, país que queda rodeado de fronteras potencialmente hostiles».

El ascenso reciente al Perú, de una nueva administración presidencial de tendencia más progresista y de menos corte neoliberal, al parecer a creado una nueva situación, tanto a lo interno del país, como entre las naciones que conforman la Alianza del Pacífico, pues las inclinaciones de inversión y de cooperación económica del nuevo gobierno peruano con países como Brasil, China, India y Rusia, así como con otros de ASEAN, dan visos de una inclinación mayor hacia un acercamiento con el Mercosur y en consecuencia con UNASUR, lo cual marcará sin dudas nuevos esquemas de geopolítica y prospectiva política para los Estados Unidos en la región latinoamericana; y es que mantener a Perú dentro de su esfera de influencia es tan vital, en estos tiempos de perdida de hegemonía y aguda crisis económica.

 

Fuente  :    Horacero.com

 

 

Publicado el septiembre 10, 2011 en Análisis, Capitalismo, Consciencia, Control, Globalización, Manipulación, Noticias, Nuevo Orden Mundial, Politica, WAKE UP y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: