El Nuevo Orden Mundial en pos de la supremacía total

Por Juan Francisco Coloane

 

Nuevo Orden Mundial (NOM) es una frase surgida con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pasó el tiempo y quedó como cliché vacío porque luego de que el acuerdo de Yalta (1945) pasara al olvido, comienza la guerra fría.

El nuevo orden mundial consistía precisamente en guerra fría y polarización, para salvar el capitalismo frente a la amenaza comunista.

El corolario de este evento es conocido. Una monotonía en el ejercicio hegemónico por mantener la supremacía capitalista por sobre cualquier otra forma de producción humana. El término NOM en verdad era absurdo. El clima era de una nueva tensión, más que nuevo orden.

Recupera su sentido con la caída de la URSS. George Bush padre se apresuró y lo acuñó de nuevo pensando que un gobierno planetario regido por leyes políticas liberales y leyes de mercado abierto posibilitaría automáticamente un Nuevo Orden Mundial.

Lo que estaba detrás consistía en una vieja aspiración de las potencias coloniales más Estados Unidos y para lo cual la EX URSS era el obstáculo: reinsertar en la agenda internacional las premisas históricas de expansión en la cultura Occidental. Más resumidamente, la supremacía total de las nuevas y viejas potencias coloniales.

La OTAN, nace precisamente con el objetivo último de consolidar ese plan de supremacía total. Un nuevo totalitarismo si se piensa con la perspectiva de un capitalismo desvencijado y desconcertado acerca del modelo político que corresponda a las pretensiones de republicanismo y democracia abierta.

El resurgimiento potente de la OTAN que se expresó en Libia se recicla previamente en clave de nuevas amenazas. Léase alianzas entre China y Rusia y posteriormente “le cae del cielo” la amenaza del terrorismo internacional con el atentado a las torres gemelas.

La idea central de mantener el concepto de amenaza al orden establecido, no es más que la vieja tara del miedo al marxismo y la insurrección de los pobres del mundo.

Es así que el orden mundial debe trazarse bajo las líneas determinadas por la alianza entre Estados Unidos y la Unión Europea y retomar la agenda inconclusa como es la expansión global para que ningún poder alternativo se le ponga al frente.

Uno de los orígenes de esta doctrina Occidental por la supremacía global proviene del tiempo de Napoleón.La idea de formar una “Santa Alianza” para un Nuevo Orden Mundial surge precisamente de ese período para asegurar el régimen monárquico y evitar cualquier desafío a la supremacía que ejercían.

La amenaza consistía en la formación de repúblicas. Un siglo después se produce la adaptación de esta doctrina con el surgimiento de la EX URSS y que consiste en declarar como amenaza cualquier formulación de alternativa al capitalismo.

La estrategia descarta cualquier opción de partidos o movimientos populares que interpreten a las mayorías y que desafíen los intereses de las elites transnacionales y por sobre todo a la alianza transatlántica: en el fondo que desafíen el capitalismo.

El otro origen de la doctrina de dominación que reverdece con la invasión a Libia y las invasiones planeadas a Siria e Irán (Ver Seymour Hersh), proviene del Congreso de Berlín, cuyos acuerdos son un epítome para la repartición del planeta, especialmente África.(1885).

Claramente, las expresiones actuales (mundiales) de protesta frente a este capitalismo absolutista, exhibiendo el peor lado de su crisis endémica, y las medidas represivas adoptadas por el estado para contenerlas, desnudan una crisis mayor en la política. El capitalismo perdió la representatividad que le daba vida y legitimidad, aunque sus vocerías no lo puedan reconocer abiertamente.

Así como cayó el muro del socialismo conocido, ahora le toca el turno a este muro capitalista, que recurre a recónditos argumentos de una libertad vacía para sostenerse, “una que no alimenta el bienestar del espíritu” como decía Alexander Solyenitzin después de llegar a Estados Unidos (1974. A este baluarte de la crítica al socialismo, le toca vivir en Estados Unidos la implantación mundial del modelo neoliberal impuesto a fuego en la era Ronald Reagan.

La invasión a Libia y el derrocamiento de Gadafi sin contención que medie, restablece a plenitud la antigua aspiración de la Alianza Occidental por la supremacía, estacionada en el limbo, después de la caída de la Ex URSS. Sea por fallas propias en la Alianza, o por el surgimiento de nuevas amenazas, quizás de fabricación propia.

El Nuevo Orden Mundial que emerge de la OTAN y sus miembros, consiste en la supremacía total, la receta universal para los equilibrios unilaterales. Es así que cuando se escucha en algunos analistas que “la Unión Europea es un ejemplo para el resto del mundo”, la pregunta es: ¿Ejemplo de qué? ¿Y en qué consiste ese resto del mundo? Así hablaba la Reina Victoria cuando estimulaba sus guerras.

 

Fuente  :    Panoramadiario.com

 

 

Publicado el noviembre 2, 2011 en Análisis, Capitalismo, Consciencia, Fascismo, Globalización, Noticias, Nuevo Orden Mundial, Terrorismo, WAKE UP y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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