Israel conduce al mundo al Armagedón

Aunque acallado dolosamente en España, por causa de las elecciones, Israel está empujando al mundo a una guerra de consecuencias trágicas.

 

Apenas llegan a los medios españoles, por causa de las elecciones del 20N, noticias sobre el gravísimo conflicto militar que está a punto de inciar Israel, el cual, previsiblemente, va a alcanzar tal dimensión en muy poco tiempo, que los cacareados problemas que tenemos –a pesar de su incuestionable gravedad-, van a quedar en simples anecdóticas venialidades a su lado.

Para comprender bien el problema, bueno sería separar el trigo de la paja, y apuntar que una cosa es Israel –y mucho más concretamente el sionismo-, otra bien distinta el credo o la Fe judía y una tercera la raza. En cuanto a la última, la raza, mayoritariamente los israelíes son semitas, igual que los palestinos, árabes, iraquíes –Abrahán nació en Ur, Iraq- y muchos otros pueblos de la región; por eso, aunque en los años setenta desarrollaron junto con Sudáfrica la Bomba Étnica, jamás pudieron utilizarla, porque eliminar a sus enemigos suponía eliminar a buena parte de su propia población. Por lo que se refiere a su Fe, se consideran el pueblo elegido de su Dios, y, en este sentido, siempre han considerado al resto de los humanos como “gentiles”, criaturas vivas pero con unas características poco más o menos que de animales, cuestión que les ha llevado históricamente a aislarse de las sociedades que los han acogido –su ley estaba siempre por encima de las leyes de los países anfitriones- y a tratar de controlarlo, generando en las ciudadanías de los países en que se han concentrado algunas de sus poblaciones durante los miles de años de la Diáspora un profundo rechazo por estas costumbres,produciendo activas corrientes antijudías en todo tiempo y lugar, y hasta favoreciendo con su oscuro proceder libelos como el famoso “Manifiesto de los magos de Sión” (por más que se cumpla taz a taz). Y respecto del sionismo, reduciremos todas sus ramas y pretensiones en la aspiración místico-político-militar de crear un Estado de Israel tal, que sea el dominante no sólo de la región en la que hoy Israel se ubica, con fronteras que llegarían desde Afganistán al Egipto africano, y desde el Mediterráneo al Golfo Pérsico, sino también subyugando al mundo entero.

La propia creación del primer Estado de lo que con el tiempo sería Israel, principió por mandato divino después de su salida (¿expulsión?) de los nibirúes -israelitas- de Egipto y de vagar (¿preparándose para lo que venía despues?) cuarenta años por el desierto del Sinaí. Muerto Moisés, Josué conquistó Canaán a sangre y fuego, supuestamente por mandato divino, no respetando la vida ni de hombres, mujeres, ancianos, niños o animales, sacrificando a la totalidad de los habitantes de las ciudades de las que se apoderaban. El Estado de Israel, pues, se fundamentó en la sangre, en al apropiamiento de lo que no era suyo, arrebatándoselo a sus propietarios sin causa y sin que éstos les hubieran hecho ofensa alguna. Un Estado que siempre vivió en un permanente conflicto con todos sus vecinos desde su creación, y aun entre las propias 12 tribus que conformaban el tronco común, desapareciendo algunas de ellas, si bien se sintieron siempre alentados y protegidos por el poder Divino. Un poder que, andando el tiempo, les fue retirado, y durante miles de años buena parte de los judíos se vieron obligados, en la llamada Diáspora, a escapar de aquel rincón de Oriente Medio y buscar refugio en otros pueblos de Europa y aún de América.

Sin embargo, y como ya apunté anteriormente, jamás se integraron en las ciudadanías de los países de acogida, y bien por unas cuestiones o por otras, siempre fueron rechazados por sus prácticas no sólo religiosas, sino también económicas, llegando en muchos casos a ser prácticamente propietarios de los países de acogida mediante préstamos de usura e intrigas de todo tipo. La práctica totalidad de los países que en hubo grandes concentraciones de judíos, finalmente se vieron obligados a expulsarlos o controlarlos, coincidiendo en sus historias respectivas estos sucesos con un relanzamiento del progreso e influencia del país que se libraba de ellos. Y no era una cuestión racial, ni mucho menos, porque los israelitas no son una raza. Por otra parte, todos los pueblos de Europa, por ejemplo, están conformados por tal cantidad de razas provenientes de sucesivas invasiones y/o migraciones que es difícil ajustar un país a una raza, y suelen ser muchas de ellas, a menudo muy mestizadas, las que conforman sus poblaciones. Los judíos, sin embargo, no siendo sino una raza semita (común a la mayoría de los pueblos de Oriente Medio), no fueron dados al mestizaje, abominando de él como de la peste.

El problema judío llego a ser de tal magnitud y contaba con tal rechazo universal que la Sociedad de Naciones buscó una solución a principios del siglo XX: crearles un país para que les dejaran en paz a todas las demás naciones, porque nadie los quería. ¿Manía universal contra una raza que no lo es, contra un credo como tantos otros o nada más que fobia por haber martirizado al Jesucristo cristiano que formaba el meollo de la Fe mayoritaria de los países en que se establecían las cuantiosas poblaciones judías?… Las propuestas para resolver el problema fueron básicamente tres: crearles un país propio en la Patgonia Argentina, cuestión que Argentina rechazó con enorme disgusto, aceptando apenas a una nutrida cantidad de judíos, buena parte de los cuales vive allá todavía, aunque, eso sí, ocupando ciertas áreas muy específicas, dominando ciertos segmentos muy específicos del mercado y prácticamente relacionándose sólo entre sí; crearles un país en Madagascar, aunque para ello hubiera que despoblar la isla y llevar a los nativos al continente, pero siendo una cuestión a la que se negaron en redondo no sólo los madagascarienses, sino también los sudafricanos, rodesianos, etc.; y crearles un país en Palestina, región que dominaba el Imperio Británico, lo cual, por supuesto, rechazó de plano su Graciosa Majestad.

El problema, pues, lejos de resolverse siguió afincándose y echando raíces, hasta llegar a ser, en buena medida, la fuente y origen de las filosofías dominantes de finales del XIX y principios del XX, como el fascismo –contrario a los judíos- o el comunismo –contrario también-, aunque ambos, curiosamente, en alguna forma desarrollados por judíos. Las etapas previas al inicio de la II Guerra Mundial tienen mucho que ver, tanto en la Europa fascista como en la Europa comunista o en la Europa neutra, con problemas con los judíos, haciéndose éstos mucho más críticos ya durante el propio conflicto, una vez lanzado el conflicto por Alemania.

Decir que el genocidio judío fue un crimen alemán es nada más que una verdad a medias. Cierto, por cuanto los alemanes fueron los que aplicaron la Solución Final, pero un verdadero sofisma cuando consideramos que estaban absolutamente al corriente todos y cada uno de los gobiernos de los países que participaban en la contienda, que eran casi todos. Creer que los alemanes pudieron esconder el movimiento de 12 millones de civiles a los ojos de los servicios de espionajes de las potencias enemigas, los cuales llegaron a enterarse incluso de los movimientos del Führer o de dónde escondían los alemanes sus bases secretas, es algo así como pretender que comulguemos con ruedas de molino. Incluso los genocidas bombardeos aliados con fósforo blanco –la más cruel y criminal de las formas de matar- de numerosas ciudades alemanas y sus poblaciones civiles, no perseguían un exclusivo fin de venganza, sino una necesidad de eliminar pruebas y testigos incómodos, así como el propio proceso de Núremberg se encargó de silenciar bocas, borrar datos, reescribir la historia y convertir a los judíos en los señores de la Historia. Y esto no sólo por cuanto los grandes lobbies judíos de New York o EEUU en general se enriquecieron enormemente con las sumas que los judíos alemanes, austriacos, holandeses, franceses o de otros países europeos les habían enviado para que les rescataran antes de que se iniciara el conflicto –cosa que nunca hicieron, por lo que no convenía que quedara quién hiciera reclamaciones, además que precisaban víctimas propiciatorias-, sino también porque quienes promovieron el conflicto y sufragaron la industria militar, reconvirtiendo la economía de Occidente, fueron precisamente ellos.

Pero es que no sólo reescribieron la Historia sólo en ese trágico episodio sobre el llamado pueblo judío, sino que debido a su imponente poder económico en EEUU, reescribieron toda la Historia de la Humanidad… mediante la literatura, el control de la información y el cine. Hoy, la verdad histórica común, la que conoce el individuo medio, es la que dimana del celuloide, y tanto los directores más famosos como los actores o actrices más conocidas y nombradas, como las principales compañías cinematográficas, son judías. Extensión que puede hacerse a las televisiones –los principales canales de EEUU-, los medios de información –casi todos los periódicos prominentes del mundo occidental-, las más notables editoriales…, etc. Busque en Internet, que todavía es libre, y verá de lo que se entera.

La diferencia que existe entre EEUU y cualquier otro país, es que los países son naciones que tienen, entre otras muchas cosas, ejércitos, entretanto EEUU es un ejército que tiene, entre otras cosas, una nación. De aquí precisamente que los lobbies judíos estén afincados en EEUU, y que desde allí dirijan la economía mundial y sus crisis, incluida la artificial crisis que han provocado –la que vivimos- para llegar al Armagedón al que ahora nos están conduciendo. Milton Friedman, Paul Samuelson, etc., son economistas judíos, y no cabe ninguna duda de que la economía mundial está basada y dirigida por estos y otros economistas judíos y por estos y otros lobbies controlados por los judíos, eso que llaman “Mercado”, término con el que tratan de confundirnos, haciéndonos creer que cualquier que invierte en bolsa, aunque sea unos dólares, es “Mercado”, cuando eso es insignificante. Es el sistema judío de la economía mundial y son los lobbies judíos los que crean riqueza y miseria, paz y guerra, prosperidad o recesión, deuda barata o deuda cara, etc. Ellos son, en definitiva, los que nos metieron en esta crisis artificial para coronar el sueño de su Sión eterna.

EEUU no es ni mucho menos quien maneja el mundo, ya lo he dicho en “Sangre Azul (El Club)”, ni siquiera los Illumanati –inventados por ellos-, sino los sionistas. En consecuencia, el “Mercado” y Occidente, son los sionistas. Existen leyes en EEUU por las cuales ni el Presidente puede negociar acuerdos sin el permiso previo de Comisiones del Congreso controladas por los sionistas y sus lobbies judíos, los cuales, como es obvio, informan al punto a Israel y obtienen el beneplácito o el veto a cada actuación concreta. Así de dura está la cosa. De esta manera, si Israel, hoy en manos de los sionistas, deciden atacar Irán, Occidente debe apoyarlo o sí o sí, o se queda sin “Mercado”.

La vana estupidez de que un desastroso hombre de negocios fracasados iraní con ciudadanía norteamericana quería atentar contra la legación diplomática del gran aliado de Israel en Oriente Medio, Arabia Saudita, es tan necio que sólo los necios pueden darle crédito, por más que se difunda machaconamente en los medios judíos, que son casi todos los medios de comunicación. Recuerda de forma enorme a los testimonios ante el congreso de aquella niña que hablaba de las atrocidades de Sadam antes de la invasión de Iraq, la cual resultó ser más falsa que un euro de madera, como recuerda a este negrísimo episodio las denuncias de los títeres Organismos Internacionales jurando sobre sagrado que Iraq tenía armas de destrucción masiva con el actual informe de la OIEA de que Irán tiene posibilidades de tener un arma nuclear.

Por lo pronto, y ya lo he dicho muchas veces, aunque tuviera no una, sino cien, Irán no las usaría jamás Irán sino defensa, porque Israel, sabidas, tiene más de 300, por lo que atacar por esos medios haría de todo inviable la supervivencia de los propios persas. Todo esto son sofismas o mentiras de los lobbies judíos. Nada que ver. Ni lo de Iraq fue sólo una cuestión de petróleo, que también lo fue, ni lo de Irán tiene nada que ver con presumibles potenciales nucleares. Por otra parte, reitero una vez más que los únicos que han usado el arma nuclear fueron los EEUU –y nadie parece dudar de ellos- y estuvo a punto de hacerlo Gran Bretaña contra Argentina. Los rusos y los chinos y los paquistaníes y los indostaníes y otros muchos las tienen, y jamás las utilizaron, sino como reserva de defensa para garantizar su independencia.

Independencia que no les interesa a los israelíes en el caso de Irán, porque el Gran Israel, como he dicho, abarca desde las montañas de Tora-Bora al Egipto Africano, y desde suelo persa al Golfo Pérsico: ésta es la madre del cordero, y éste es el fin último que persiguen. No hay ninguna otra causa, y para conquistarla se está fraguando en estos momentos una guerra de alcance tal que es posible que termine con buena parte de la humanidad, porque las fuerzas que van a intervenir son de tal magnitud que abarcará a todo el globo. En este sentido y con este fin, se han estado preparando largamente, y ya han concluido todo los trabajos.

Según la prensa inglesa –sin duda un globo sonda de los lobbies de información judíos-, es posible que antes de Navidad o en los primeros días de 2012 sea lanzado el ataque, arrastrando con él a Rusia, sin más remedio, y puede ser que a China. Lo real, es que puede ser cualquier día y en cualquier momento, porque los últimos preparativos ya fueron puestos en práctica, y en los próximos días los EEUU e Israel han previsto las maniobras militares conjuntas más grandes de la Historia. Algo que coincide no solo con el cierre del llamado “Paraguas Nuclear” europeo, sino también con el desplazamiento de números aviones de combate y cazabombarderos norteamericanos e israelíes a las bases de Iraq, Arabia Saudí, Qatar, Georgia, Turkmenistán y Afganistán. Repasen los sucesos de los últimos años en estos países que he nombrado, y pásmense. Pero es que todo ello se lleva a cabo al mismo tiempo que se han debilitado o se les han hecho desparecer a los potenciales aliados de una barbarie semejante como un ataque a Irán, con la falazmente llamada “Primavera Árabe”, como Libia, Yemen, Siria, etc. Sin enemigos considerables en el Sur y en el Oeste que pudieran alcanzar a Israel o sus aliados por la retaguardia, todas las fuerzas pueden concentrarse en el Norte persa, ruso y chino.

Sé que las elecciones generales que van a celebrar en España en las próximas fechas tienen absorbido el personal toda su capacidad intelectual, pero, si les quedara alguna libre, bueno sería que se preguntaran por qué un suceso del alcance como el que va a celebrarse no llega a los diarios o lo hace marginalmente, como si se tratara de una cuestión anecdótica. Y no, nada que ver. Lo que se está celebrando en estos momentos es la más tétrica de convocatorias en el Valle de Armagedón. Y nosotros en la inopia, cuando somos objetivo nuclear de primera magnitud, gracias precisamente a los partidos mayoritarios que se están disputando su sumisión y la de España a los lobbies judíos.

 

Fuente  :     Diariosigloxxi.com

 

 

Publicado el noviembre 13, 2011 en Análisis, Consciencia, Educación, Fascismo, Infoguerra, Noticias, Nuevo Orden Mundial, WAKE UP y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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