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El líder del sindicato mayoritario de la Policía acusa al Gobierno de Aznar de vender armas a ETA

El secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

El secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet.

El secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), el mayoritario en el cuerpo, ha formado un gran revuelo en Twitter al acusar en la noche del miércoles y a través de esta red social al Gobierno del expresidente José María Aznar de vender armas a ETA. Aunque empezó criticando a Rafael Vera, secretario de Estado de Seguridad entre 1986 y 1994 y condenado por malversación en el caso GALJosé Manuel Sánchez Fornet acabó arremetiendo contra la forma en la que los distintos Ejecutivos han manejado la lucha antiterrorista y especialmente el periodo en el que Mariano Rajoy era ministro del Interior (2001-2002).

“Estaba viendo la entrevista a Rafael Vera en El Gato al Agua (Intereconomía) y se me ocurrió contarlo. Es algo que llevo diciendo mucho tiempo y que saben perfectamente todos los periodistas que hacen Interior”, ha comentado este jueves el policía a infoLibre, que se ha mostrado extrañado por el revuelo creado por unas acusaciones que, a su juicio, no son nuevas. Preguntado sobre la posibilidad de refrendar estas graves acusaciones con pruebas, Sánchez Fornet ha señalado: “Digo lo que digo porque es verdad, no tengo la obligación de presentar pruebas porque no he ido a denuciar. Quien quiera querellarse contra mí, que lo haga”.

“Quizás se pueda explicar por qué se vendió explosivo a ETA en dos ocasiones desde la Policía con Gobiernos de Aznar. Por ejemplo. Y qué cargo político ocupaba Rajoy entonces. Y también quiénes avisaron en marzo del pasado año a 3 comandos de ETA en Francia para que escaparán del control que teníamos sobre ellos”, escribió en varios tuits en la noche del miércoles.
 

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Asimismo, Sánchez Fornet también llamó a “dejar en evidencia, como traidores que han chapoteado en la sangre de las víctimas y han utilizado el terrorismo a algunos políticos”. Y acusó a Federico Trillo de haber dado un chivatazo para evitar la detención de tres comandos de ETA en Francia el pasado marzo.

 

Fuente  :  Infolibre.es

 

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Julio Anguita: ‘El terrorismo está controlado por las cloacas del Estado’

 

 

Rubalcaba tras el auto del ‘caso Faisán’: ‘No me arrepiento de nada’ ‘No tengo nada que esconder’, afirma

El candidato del PSOE a las próximas elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha negado estar detrás del chivatazo a ETA, caso por el que han sido procesados tres cargos policiales que estaban bajo su mando cuando se produjeron los hechos. “No tengo absolutamente nada que esconder”, ha sentenciado.

Durante una entrevista en RNE, Rubalcaba ha reconocido que durante su carrera política ha cometido errores, pero ha añadido: “No hay nada de lo que me tenga que arrepentir, porque haya hecho una cosa mal a sabiendas, torticera o que no tratara de beneficiar los intereses generales“.

“Naturalmente que no”, ha contestado con rotundidad Rubalcaba cuando ha sido preguntado directamente por si él dio la orden de que se produjera el chivatazo a ETA para favorecer el proceso de negociación política que entonces estaba en marcha entre el Gobierno y la organización terrorista.

“Y eso lo sabe perfectamente el PP”, ha añadido antes de recordar que el principal partido de la oposición está personado como acusación en la causa judicial. “Se está intentando poner sombra sobre la política antiterrorista“, ha afimado Rubalcaba.

 

Fuente  :  El Mundo

 

 

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Rubalcaba ( “Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta, un Gobierno que les diga siempre la verdad”)

 

 

 

 

 

Altos cargos policiales de Rubalcaba, procesados por colaboración con ETA

El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ha dictado auto de procesamiento contra los tres imputados en la causa del chivatazo a ETA en el bar Faisán: el ex director general de la Policía y la Guardia Civil Víctor García Hidalgo, el jefe superior de la Policía en el País Vasco, Enrique Pamies, y el inspector José María Ballesteros.

Ruz les procesa por colaboración con organización terrorista, además de por un delito de revelación de secretos. El juez también admite la posibilidad de que la presunta colaboración pueda considerarse un delito de encubrimiento, que supondría penas más bajas.

El chivatazo a ETA se produjo el 4 de mayo de 2006 en el bar Faisán de Irún e impidió el desarrollo de una operación policial contra el aparato de extorsión de ETA. En aquel momento, Alfredo Pérez Rubalcaba estaba al frente del Ministerio del Interior.

El juez señala que el chivatazo “impidió llevar a cabo la detención” de los integrantes de la red de extorsión y “la posible incautación de dinero procedente de alguna extorsión reciente, pudiendo facilitar que el mismo revirtiera en la propia organización terrorista”.

El titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional concluye que “en el presente momento procesal aparecen motivos bastantes para afirmar que los ahora procesados pudieron cometer delito de revelación de secretos y encubrimiento o colaboración con banda armada”.

Ruz ha recabado hasta 12 indicios contra los procesados. En concreto, destaca el conocimiento que tuvieron de la filtración a través de la baliza instalada en el vehículo de Joseba Elosua, dueño del bar Faisán y presunto enlace del aparato de extorsión de ETA y la persona a la que se dio el chivatazo.

También ha valorado las declaraciones prestadas por el propio Elosua, tanto ante la policía como en la propia Audiencia Nacional, así como el tráfico de llamadas de los teléfonos móviles entre las 11.10 y las 12.00 horas del 4 de mayo de 2006, momento en el que se sitúa la comisión del chivatazo.

Esta delación se produjo a través de una persona, presumiblemente el inspector Ballesteros según el auto de Ruz, quien habría entregado a Elosua un teléfono móvil con el que una tercera persona le alertó de la operación policial que iba a llevarse a cabo contra el aparato de extorsión de la banda terrorista.

 

Fuente  :  El Mundo

 

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ETA LA GRAN MENTIRA DE LA OLIGARQUIA ESPAÑOLA

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Un proceso sembrado de mentiras

El Gobierno negó que hubiera negociación, luego que hubiera precio político, después pactos de impunidad…

Al tiempo que José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba aseguraban que el Gobierno no dialogaría con ETA hasta que no abandonara definitivamente las armas, enviaban emisarios a Ginebra, Oslo… a fin de acordar con los representantes de la banda terrorista impunidad para la ilegal Batasuna y los pistoleros; candidaturas de ANV en las elecciones municipales de 2007 o un órgano común para el País Vasco y Navarra, entre otras cuestiones políticas.

Un proceso sembrado de mentiras

ABC

Ello redujo al máximo el margen de maniobra del Ejecutivo, porque se había comprometido ante los etarras a no practicar detenciones, lo que, al mismo tiempo, le llevó a mentir durante todo el «proceso de paz».

Antes de la declaración de «alto el fuego permanente», difundida el 24 de marzo de 2006, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero encubrió, cuando no negó, cualquier contacto con la banda terrorista. Sin embargo, tales contactos, primero a través de Batasuna, comenzaron antes de que el PSOE accediera a La Moncloa en las elecciones de 2004. Tras el triunfo socialista, las conversaciones tomaron un nuevo impulso, ya con Jesús Eguiguren y José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera», como interlocutores. El Gobierno negó una y otra vez las informaciones de ABC sobre los sucesivos encuentros que a lo largo de julio de 2005 tuvieron como escenario un hotel de Ginebra, en el que «Josu Ternera» y Eguiguren comenzaron a consensuar el anuncio de «alto el fuego permanente» y la posterior declaración de Zapatero ante el Congreso anunciando el inicio del «proceso de paz. También desmintió la existencia de las reuniones que los mismos personajes trasladaron a Oslo para ahondar en los preacuerdos, pese a que el Gobierno noruego comenzó a confirmarlos.

Tras el anuncio de «alto el fuego permanente», el Ejecutivo se apresuró a decir que el Estado de Derecho no estaba en tregua, que no se iba a pagar precio político y que se tomaba un tiempo para «verificar» la autenticidad de la declaración difundida por la banda. Pocos días después, los «borrokalaris» calcinaron la ferretería de un concejal de UPN en Pamplona y una compañía de seguros en Guecho, y el Ministerio del Interior puso en duda que ETA estuviera detrás.

¿Cómo iba a ser sincera la verificación si en aquellas conversaciones de julio de 2005 el Ejecutivo de Zapatero garantizó a ETA que a partir de que anunciara la tregua, reduciría la presencia policial en los controles y aceptaría a Batasuna en la vida política?, según las actas de «Thierry» adelantadas por el diario «Gara» en junio de 2007. Ello en el mismo encuentro en el que la organización criminal advirtió que «si se incumplen las garantías, el alto el fuego se romperá». ABC se hizo eco en diversas ocasiones de que el Ejecutivo y la banda habían acordado esa impunidad.

En junio de 2006 se llevaron a cabo nuevas reuniones a instancias de ETA. Los terroristas reprocharon al Gobierno que se siguieran practicando detenciones —Faisán— y que Zapatero declarara en una emisora catalana que «solo hablaré con ETA de su disolución y del futuro de sus integrantes», de acuerdo con la versión que en su día dio «Gara» y de la que se hicieron eco los medios de comunicación. Los emisarios de Moncloa respondieron que los arrestos de etarras, como en el «caso Faisán», eran «accidentes importantes» e intentaron justificarlos con argumentos como que es difícil cerrar sumarios judiciales en marcha, los jueces son «instrumentos del PP» y que no contaban con la presión del propio PP y de la AVT. Incluso calificaron de «disparate» el proceso contra Ibarretxe por reunirse con Otegi. Para calmar a la banda, el representante de Zapatero dijo que «trabajamos para que Batasuna sea legal» en septiembre-octubre». Zapatero se había comprometido en la declaración hecha en el Congreso, que mantendría la Ley de Partidos. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, valoró la operación contra la red de chantajistas que operaban en el bar Faisán como una «investigación» iniciada mucho tiempo atrás.

Y los hechos han demostrado que, pese a los desmentidos del Gobierno, la organización criminal exigía un precio político que el Ejecutivo llegó a pagar, aunque no lo suficiente para hacer irreversible la tregua. El 16 de octubre de 2006, cuando ya se habían celebrado varios contactos en junio, el Gobierno aseguraba que sólo abriría la negociación tras «un paso público y definitivo» de ETA, esto es, que declarara «irreversible» el «alto el fuego permanente» anunciado en marzo. Ese día, ABC desvelaba que PSE, PNV y Batasuna habían logrado ya un preacuerdo para debatir en la «mesa de partidos políticos» que, según la «hoja de ruta» de Anoeta, estaría controlada por la banda.

El 27 de octubre. un día después de que ETA robara pistolas en Francia y un mes después de que tres encapuchados lanzaran siete disparos al aire en Oyarzun como muestra de poderío, Gobierno y ETA hablaron sobre «accidentes», esto es, detenciones, que el correo de Zapatero aseguró que no se volverían a practicar.

Tras la salvajada de la T-4, tanto Zapatero como Rubalcaba aseguraron de manera contundente que los «puentes estaban rotos» y que no había ya proceso de negociación. Pese a ello, hubo más reuniones. Por ejemplo, la celebrada en abril de 2007, en la que, tal y como destacó ABC en su portada del 13 de mayo de ese año, el Gobierno transmitió a ETA que veía bien la fórmula de ANV para que Batasuna se colara en las elecciones municipales, aunque le hizo saber que las listas debían ser «limpias». Cuando se colaron la mitad de las candidaturas, pese a estar contaminadas, el Ejecutivo y la Fiscalía aseguraron que no había habido las pruebas suficientes para impugnarlas. En junio, y pese a los desmentidos, el Gobierno prometió a ETA «distensión».

 

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Minibombas nucleares para dominar el mundo, nuevo libro del ex espía Estulin

Madrid, 17 feb (EFE).- Quienes realmente dirigen el mundo son grupos de poder ocultos edificados sobre el blanqueo de dinero y el tráfico de drogas y armas, que no dudan en recurrir a atentados con minibombas nucleares para obtener sus objetivos, según afirma en entrevista con Efe Daniel Estulin, escritor y ex agente del KGB.

“El imperio invisible. La auténtica conspiración del gobierno mundial en la sombra” (Editorial Bronce) es el nuevo libro de Estulin, que descubre los entresijos de estas organizaciones sin escrúpulos, capaces de causar crisis financieras como la actual o de utilizar a los servicios de inteligencia “oficiales” para cometer atentados y sacar beneficio del miedo de la población.

Entre esos ataques con bombas “maletín” basadas en el plutonio, “que no están precisamente en manos de locos islamistas y cuyo origen se remonta ya a los primeros tiempos de la Guerra Fría”, Estulin (Lituania, 1966) cita, entre otros, el desastre nuclear de Chernóbil en 1986, el atentado de Oklahoma en 1995 o la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

Este último ataque, “un test atómico comunicado con antelación a Rusia y Francia”, señala Estulin, estaba destinado a convulsionar EEUU y provocar una catarsis que impidiera “su inminente desplome financiero”.

También incluye entre esas acciones nucleares los ataques a las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania en 1995, a los cuarteles estadounidense y francés en Beirut en 1983 e incluso el atentado en Colombia al Club Nogal en 2003, atribuido a las FARC, y el de la terminal T4 del aeropuerto madrileño de Barajas en diciembre de 2006, reivindicado por la organización terrorista ETA.

Sobre las FARC colombianas, destaca que han sido utilizadas como una marioneta por la CIA estadounidense (uno de los servicios de inteligencia, como el antiguo KGB, instrumentalizados por el “imperio invisible”) para desviar la atención, ligándolas a personajes como el ucraniano Viktor Bout.

Este, detenido en Tailandia y actualmente encarcelado en EEUU, ha sido el mayor traficante de armas de todos los tiempos y se le ha relacionado con las FARC para una eventual compra de misiles e incluso de material nuclear.

“Las FARC, ETA y muchos grupos islámicos autores de atentados contra Estados Unidos y sus aliados han sido cabezas de turco de operaciones a mayor escala de estas élites clandestinas”, explica el antiguo agente de la contrainteligencia soviética.

Fueron las dimensiones de estas explosiones y multitud de otros datos de la investigación de los ataques los que llevaron a Estulin a dudar de la verdad oficial y a considerar las versiones que en el mundo oscuro de los servicios secretos circulaban sobre armas nucleares de acción limitada.

“El estallido de un automóvil cargado de explosivos como el que fue detonado en Barajas tendría una onda expansiva de 25 metros. Lo que allí vimos en cambio fue un módulo de hormigón borrado de la faz de la tierra”, refiere Estulin, que añade otras características de la explosión más atribuibles a un artefacto de plutonio 239, que a uno convencional.

Estulin destaca el gran avance tecnológico aplicado a este tipo de bombas, de devastadores efectos, “pero controlados”, como demostró también, según señala, el atentado de Bali de 2002, que dejó 202 muertos y cuya intención era colgar un nuevo crimen al terrorismo islamista, aunque, insiste, los responsables finales fueran algunos servicios secretos occidentales.

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ETA LA GRAN MENTIRA DE LA OLIGARQUIA ESPAÑOLA

Recuerda… Julio Anguita:  “El terrorismo está controlado por las cloacas del Estado”

[…La participación internacional en los procesos de paz también ha ido variando conforme el propio orden mundial se ha ido transformando…]

Cualquier analista que se acerque a procesos que se han sucedido en las últimas décadas y donde se ha dado un «alto el fuego» o un «cese de las hostilidades» comprobará que uno de sus aspectos clave guarda relación directa con su verificación. Y que el papel de actores internacionales «externos» suele ser determinante.

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Txente REKONDO

Tras el reciente comunicado de ETA se han sucedido las declaraciones. Entre todas ellas destaca, por el peso de su protagonista, las del ministro español Alfredo Pérez Rubalcaba, quien entre otras cosas ha rechazado la verificación internacional del alto el fuego permanente, general y abierto a esta verificación anunciado por la organización vasca. Rubalcaba decidió incluir en su discurso esa frase: «Es algo que el Gobierno ha rechazado una y otra vez. En un Estado de Derecho quien verifica son las Fuerzas y los Cuerpos de Seguridad del Estado».

El argumento no se sostiene a tenor de la experiencia internacional. La participación de actores internacionales en los procesos de paz suele abarcar todo un abanico de papeles. Desde la mediación, la verificación, la facilitación… esos protagonistas buscan afianzar el camino hacia la resolución del conflicto armado y encauzar las vías que den paso a un nuevo escenario.

Las desigualdades entre los diferentes conflictos son algo muy sencillo de constatar. Las motivaciones, la caracterización del enfrentamiento, las disposiciones de las partes de cara a afrontar un proceso de resolución negociada… nos presentan escenarios completamente distintos. Sin embargo, en todos ellos se pueden apreciar situaciones parejas que ayuden a la hora de afrontar un determinado proceso.

La participación internacional en los procesos de paz también ha ido variando conforme el propio orden mundial se ha ido transformando. Acontecimientos como el fin de la llamada Guerra Fría, la desaparición del antiguo espacio soviético, la emergencia de un Nuevo Orden Mundial caracterizado por la supremacía estadounidense, los ataques del 11-S o las ocupaciones de Irak y Afganistán han condicionado el desarrollo y los cambios en ese papel que han venido desempeñando los actores internacionales en la resolución de conflictos.

Otros aspectos, como el papel de Naciones Unidas, la aparición de organizaciones no gubernamentales (ONG), el protagonismo de la sociedad civil y los fracasos en algunos escenarios (Ruanda, Somalia, Zaire…) también ha servido para conformar esa participación internacional en los conflictos.

Necesario en la primera fase

Uno de los aspectos claves en los procesos de paz suele ser su implementación, y a casi nadie se le escapa la dificultad que suele presentar esta fase. En ese sentido se ha pronunciado recientemente el importante Consejo Internacional de Políticas de Derechos Humanos (ICHRP, en inglés), que ha señalado en un informe que «la participación y el apoyo de las organizaciones internacionales o actores externos suelen ser necesarias en las primeras etapas del proceso, aunque si se quiere asegurar el mantenimiento de la paz a más largo plazo las instituciones nacionales deben asumir su responsabilidad».

En ese mismo informe se señalan algunas dificultades o deficiencias que se pueden encontrar en los procesos en relación a la participación internacional. Así, si los procesos externos de vigilancia y verificación son débiles, su estabilidad puede verse seriamente afectada.

Un repaso a la larga lista de procesos de paz de los últimos años nos permite observar que casi todos ellos han venido incluyendo diferentes mecanismos para la verificación, control y supervisión de los altos el fuego que se han producido. Y al mismo tiempo, por lo general, esa función se ha venido atribuyendo a fuerzas y protagonistas internacionales.

Según un análisis de la Escola de Cultura de Pau (ECP), las tres funciones principales de ese tipo de actores suelen ser: observación y control del cese de hostilidades, investigación sobre violaciones del mismo y verificación de la separación de fuerzas.

En ese mismo documento se remarcaba la existencia de una gran variedad de mecanismos de verificación, aunque resaltaba asimismo que «a grandes rasgos se pueden diferenciar en dos tipos generales: las llamadas Comisiones Conjuntas y la Misión/Comisión de Control». Las primeras suelen estar formadas por representantes de las partes y presididas por un tercero neutral; el segundo caso suelen verificar sobre el terreno cualquier violación del alto el fuego, y su composición suele variar según los casos.

«Dejar atrás la desconfianza»

En las últimas décadas, los mecanismos de incidencia de la comunidad internacional en los procesos de paz han ido variando. Y obviamente se mantienen las reticencias de quienes recelan de estos procesos.

Tal y como señalan desde el ICHRP, «es necesario dejar atrás la desconfianza hacia el papel de la comunidad internacional en un conflicto interno donde los innumerables esfuerzos para adelantar procesos de paz se han suspendido por no haber encontrado todavía los mecanismos apropiados para pactar la convivencia».

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La conspiración de la veleta

El final del terrorismo constituiría un logro excepcional para el Gobierno, pero ni está escrito que con un éxito así el electorado se entregue ni consta lo contrario

El primer efecto de la reforzada presencia de Rubalcaba ha sido una entrada de caballo siciliano, hasta el punto de eclipsar tácticamente la figura del presidente de Gobierno. La pregunta es si el vicepresidente primero está gobernando o solo conspirando. Siempre ha ostentado una manifiesta condición de conspirador barojiano según el modelo de Don Eugenio de Aviraneta, sumándola a alianzas mediáticas que sin ser nuevas contrastan con la escasa estrategia mediática del PP. Poeta y estadista, patricio del siglo XIX, Manuel José Quintana le escribe al hospitalario lord Holland que es errónea la idea de gobernar como se conspira. Es el riesgo de Rubalcaba porque uno no puede gobernar dedicándose monográficamente a darle patadas a la espinilla del PP. Al contrario, celebrando el nombramiento de Jovellanos como ministro de Gracia y Justicia, Quintana escribe: “¡Bien haya veces mil aquel momento/ en que a las manos del saber se entregan/las riendas del poder!”. Por contraste, los escritores lanzan improperios contra los ministros, los alcaldes insultan a las ministras y el mundo político parece girar en torno a la invectiva y una posterior rectificación que nadie se cree.

Las terminales de comunicación del PP anuncian una nueva fase en la que Rajoy y su equipo enfilarán con estilo más preciso y expresivo la larga fase preelectoral. Ahí tendrá que afinar mucho para que sus mensajes calen en esa capa central de clases medias profesionales que en gran medida encabezan los cambios sociales, las nuevas costumbres y la aleación de valores que incluso aparentan la contradicción. Quintana no se hubiese olvidado de las clases medias ilustradas al cantar las glorias de la patria. A la hora de apretar el acelerador –eso sí, con cautela galaica–, Rajoy está considerando la Big Society de David Cameron y la considerable maestría con la que Angela Merkel va saltando obstáculos uno tras otro. Y por ahora Cameron parece ser el envoltorio mientras que Merkel representa la sustancia. Es la diferencia entre el billar a bandas y el ajedrez.

Puestos a conspirar, el zapaterismo ha sido la conspiración de la veleta, practicable con vientos racheados pero muy difícil con viento huracanado. Voló el confeti progresista, rebajado de ministerio a secretaria de Estado, y con Rubalcaba vuelven los ardides de la vieja izquierda. ETA será la prueba del nueve. El final del terrorismo constituiría un logro excepcional para el Gobierno, pero ni está escrito que con un éxito así el electorado se entregue ni consta lo contrario. En la complejidad del pluralismo, las relaciones causa-efecto asumen ritmos y temporalidades actualmente muy ajenos la vieja política de derechas o de izquierdas. Dejemos la derrota de ETA en la agenda de las cuestiones de Estado. Lo demás es creerse que la veleta indica destinos y no solo el paso variable de los vientos.

Para competir
¿Es tan lenta e incierta la recuperación económica porque pagamos el coste del pánico que llevó a suculentas intervenciones de los estados o porque no fueron bastante sustantivas? Uno oye que entonces se hizo lo que se tenía que hacer pero que ya llevamos un tiempo sin salir al paso de las consecuencias de lo que se hizo. El regreso de la confianza está siendo un camino empinado, como quien anda en busca de una ortodoxia todavía inexistente.

Cruz de Lorena

Sarkozy aprovecha el día nueve el cuadragésimo aniversario de la muerte de De Gaulle para acudir al sacrosanto Colombey-les-Deux-Eglises, inspirarse en la energía del recuerdo y hacer un gran discurso. Se los escribe el brillante Henri Guaino, de la escuela exótica que fue el gaullismo de izquierdas. La experiencia reciente de Sarkozy ratifica que las medidas de acierto tecnocrático a largo plazo pueden ser una debacle político-social a plazo corto.

Robinson en la Moncloa
Quien sabe hasta qué punto llega la soledad de Rodríguez Zapatero en la Moncloa. El síndrome monclovita es un estereotipo al uso desde que la Presidencia de Gobierno dejó el Paseo de la Castellana. Se admiten apuestas sobre el número de ministros que, en la intimidad institucional del Consejo, levantarían un dedo por Zapatero antes que por Rubalcaba. Años de la bodeguilla, años de Aznar y sus dos bolas de helado argumentando la intervención en Iraq.

Fuente  :    Lavanguardia

ETA “La serpiente”Hisotria oculta

En más de una ocasión os habréis preguntado ¿Qué demonios significa el emblema de ETA? En el siguiente vídeo os ofrecemos el sifnificado que le ha dado el grupo armado, y la coincidencia con los significados que los grupos esotéricos, desde hace cientos de años, han dado a estos mismos símbolos usados por ETA.

6N – LAS VICTIMAS HABLAN, EL PP$OE SE RIEN DE ELLAS

Intervención, emotiva y contundente, de Salvador Ulayar, hijo de Jesús Ulayar, víctima del terrorismo.