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El Parlamento Europeo cambia y acepta ahora los escáneres corporales en los aeropuertos

La prohibición de llevar líquidos en la cabina debe terminar en 2013, afirma la Comisión de Transporte

La Comisión de Transporte del Parlamento Europeo ha aprobado las normas que deberán cumplir los escáneres corporales -que ahora denomina de seguridad- que se quieren introducir en los aeropuertos. Básicamente, la propuesta establece que deben ser inocuos para la salud (lo que descarta los rayos X), que las imágenes no se puedan guardar o procesar (para salvaguardar la intimidad) y que si a pesar de ello un paciente no quiere someterse al aparato, pueda hacerlo para seguir un control como los actuales. La iniciativa la defendió el europarlamentario popular Luis de Grandes.

La nueva resolución, aprobada con 37 votos a favor, dos en contra y tres abstenciones, supone un cambio radical en la postura que el mismo organismo (que no tiene capacidad de decisión) adoptó en 2008, cuando rechazó la introducción de estos aparatos.

En la comisión también se discutió el tema de los líquidos que se pueden llevar en la cabina del avión. En 2006 se restringió su cantidad a 100 mililitros por pasajero, después de que se descubriera un plan terrorista para fabricar bombas usando componentes líquidos en un avión. Pero la incomodidad que ello supone, y las dudas sobre su eficacia (bastaría que cuatro terroristas, por ejemplo, se pusieran de acuerdo para aumentar la cantidad introducida) han hecho recapacitar al Parlamento, que da hasta 2013 para eliminar esta medida.

En este caso, según reconoce la Eurocámara en su web, ha habido además una razón práctica: el control de estos productos no era igual en todos los aeropuertos, lo que podía acabar con 27 regulaciones diferentes.

Fuente  :  El Pais

Recuerda….

Los escáneres corporales pueden causar cáncer

Filtradas imágenes de ciudadanos ‘desnudos’ por escáneres de seguridad de EE UU

Arriba las manos, esto es un aeropuerto

La amenaza es real. Y las medidas de precaución, necesarias. Pero en Estados Unidos, muchos pasajeros denuncian el exceso y el bochorno de los cacheos

El 7 de noviembre Tom Sawyer, un profesor jubilado de 61 años, hacía cola en el aeropuerto de Detroit, en el estado de Michigan, para volar a Orlando, Florida. Ante su negativa a pasar por un escáner corporal (Sawyer sobrevivió a un cáncer de vejiga, y le asusta la radiación) le comunicaron que debería someterse a un cacheo manual «mejorado» de la Transport Security Administration (TSA), la agencia federal que vela por la seguridad aeroportuaria.

 

Un cacheo de una mujer musulmana en el aeropuerto de Minneapolis

Informado de que le van a cachear, el hombre se preocupa: superó el cáncer de vejiga pero va a todas partes con una bolsa de plástico (disimulada bajo la ropa) donde se deposita su orina. Cuando está llena la cambia por otra y ya está. Dadas las circunstancias ruega al agente de la TSA que le registre en privado, a lo cual el agente accede. También le ruega que sea delicado.

A esto no accede tanto. Este hombre mayor y de salud menguada recordará después la sensación de «atrapado» dentro de un cuartito sin ventanas, donde se sintió muy solo y muy poquita cosa, con su ropa interior por los suelos, sus ojos bajos para disimular la vergüenza. Pero lo peor estaba por llegar. El agente del TSA procede con tan poca maña que la bolsa de orina se rompe y derrama su contenido sobre las ropas de Sawyer. Este queda tan atónito que no atina ni a protestar. Sólo recuerda que se quedó allí abrumado, con los ojos llenos de lágrimas, mientras el hombre del gobierno ni siquiera se disculpaba por lo ocurrido. Ni lo mencionaba.

¿A lo mejor porque él tampoco supo qué decir, porque también es una persona y sintió vergüenza? En todo caso, nada que ver con el tormento de Sawyer. Sin ropa de recambio ni tiempo para conseguirla antes de que saliera su avión tuvo que embarcar en ese estado. Y atravesar así de norte a sur el mapa de Estados Unidos.

«Quítese la blusa»

Luego está Cathy Bossi, una azafata de Carolina del Norte también conminada a pasar por el escáner cuando se dirigía no a emprender un viaje sino a su trabajo de cada día. Inquieta a su vez por la radiación (ella también es superviviente de un cáncer, concretamente de mama) eligió el registro. Dos agentes femeninas del TSA la acompañaron al preceptivo cuartito y nada más empezar el cacheo se dieron cuenta de que algo raro pasaba con su pecho. Cathy Bossi se lo explicó: tras pasar por una mastectomía lleva una prótesis. Las agentes exigieron verla.

Cathy Bossi recuerda como extremadamente «bochornoso, humillante y degradante» el momento en que se abrió la blusa y se la mostró. Desde entonces se dedica a dar toda la publicidad a su caso. Un poco más reacio ante los medios se ha mostrado Tom Sawyer, aunque agradece haber recibido una llamada del jefe de la TSA, John Pistole, para pedirle perdón. Pistole incluso pidió a Sawyer que le ayude a formar mejor a los agentes encargados de los registros.

Son sólo dos anécdotas recientes de lo que significa volar en Estados Unidos. Hay otras. Blogueros que salen al encuentro de los escáneres videocámara del teléfono móvil en mano, y que luego bloguean consejos para quien quiera dejar constancia grabada de su aventura: no grabar las imágenes de los monitores, eludir grabar un agente de la TSA a la cara, hablar todo el rato para forzarles a contestar y a dar información, plantear preguntas concretas (del tipo, ¿qué me van a hacer exactamente?) antes que retóricas (¿se han leído ustedes la Constitución?).

En vísperas del puente de Acción de Gracias se disparó el activismo mediático y online contra los registros. Se habilitaron páginas web y seguimientos en Twitter para dar cuenta de los abusos, informar a los ciudadanos de sus derechos y animarles a ejercerlos, rechazando los escáneres corporales y exigiendo el registro manual.

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Los escáneres corporales pueden causar cáncer

Mientras que los pasajeros en varios países del mundo expresan su indignación por la reciente utilización de los escáneres que les ‘desnudan’, los científicos tratan de evaluar el riesgo que representa su funcionamiento para la salud.

Los escáneres facilitan una imagen de todo el cuerpo de los viajeros o miembros de las tripulaciones, lo que permite comprobar que la persona no oculta armas, explosivos o drogas en ninguna parte. Sin embargo, en el proceso de tal revisión, las personas reciben una considerable dosis de radiación.

Según informan los medios estadounidenses, los primeros escáneres que ‘desnudan’ a la gente fueron instalados en los aeropuertos de EEUU ya en 2007, pero este año, gracias a los fondos del plan de reactivación, se pudo realizar la compra de otros 450. Actualmente, en los aeropuertos del país y lugares públicos, funcionan 315 escáneres de este tipo.

Según explica el doctor Michael Love, jefe del laboratorio de los estudios de rayos X en el Departamento de Biofísica de la Universidad John Hopkins: “ninguna exposición a rayos X puede considerarse beneficiosa. Sabemos que son peligrosos, pero en los aeropuertos la gente tiene tal necesidad de viajar que está dispuesta a arriesgar su vida de esta manera“.

Se nos dice que el riesgo es mínimo, pero estadísticamente alguien va a contraer cáncer de piel a causa de estos rayos X“, advirtió el experto.

Según AFP, ya en Abril del año en curso, los científicos de la Universidad de California, San Francisco, en una carta al departamento de ciencia y tecnología de la Casa Blanca, advirtieron que los escáneres corporales representan riesgos potencialmente graves para la salud, explicando que la mayor parte de la energía que proviene de estos scanners es absorbida por la piel y por los tejidos subcutáneos.

A su vez, el Departamento de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca aseguró que los dispositivos habían sido comprobados ‘en profundidad’ por las agencias gubernamentales y que respetan las normas de seguridad. Sin embargo, los especialistas consideraron ‘insuficiente’ esta respuesta.

Fuente  1  :  Russia Today

Fuente  2  :  Gonzaloantinwo