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Rusia aboga por nuevo orden monetario mundial

El mundo monetario no debe ser monopolar, no es posible apoyarse tan solo en el dólar. Así declaró el primer ministro de Rusia Vladimir Putin en el Foro Económico en Alemania al rotativo Süddeutsche Zeitung.

Al dirigirse  a los negociantes alemanes en Berlín Putin no ocultó que quiere proteger a Rusia de colapsos del sistema financiero mundial. Está seguro que en esto puede ayudar una zona monetaria común de Rusia y Europa. Si se habla de las causas que llevaron a los actuales problemas en la economía mundial, en mucho es el resultado de la posición especial de una sola divisa. Al día de hoy  se da una situación en que hace falta distanciarse del dólar como la única divisa de reserva mundial, resaltó Putin.

¿Qué ha habido malo en los últimos decenios y de qué hemos de alejarnos sin falta? Del monopolismo exagerado del dólar como la única divisa de reserva mundial. Esto volvió la economía mundial desequilibrada y muy vulnerable.

Al propio tiempo se debe pensar en una alternativa al dólar. Aquí Vladimir Putin considera que este papel lo puede asumir el euro, calificado por el primer ministro ruso de “estable y buena divisa mundial”. Es más, pese a los problemas que existen hoy en la zona euro,  se garantizará la estabilidad de la divisa europea. “Confío mucho en esto”, confesó Putin. A la vez, hace falta trazar un sistema en el que haya varias divisas de reserva, añadió en entrevista a La Voz de Rusia el experto del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia Dimitri Smyslov.

Una alternativa real a la posición monopólica del dólar es la presencia de varias divisas de reserva. En esto se prevé también la promoción del rublo al papel de divisa de reserva. La parte del dólar disminuye al paso que la del euro va en aumento. Es un hecho real.

Gradualmente todos llegan a la idea de que es inevitable el acercamiento entre Rusia y la UE: un mercado libre de Rusia y la UE, o bien la filiación asociada de Rusia a la UE, estima el primer ministro ruso. Esta idea fue secundada por representantes del empresariado alemán. El tono general de sus intervenciones era así: Rusia y Europa tienen un destino común.

 

Fuente  :   Spanish.ruvr.ru

Mujer Sionista dice que Europa no Sobrevivirá sin el Liderazago Judío

EEUU y Europa bifurcan el camino de salida de la crisis

Las dos potencias acentúan sus diferencias en medio de una frágil recuperación. Los estímulos tienen resultados en el empleo

“Hay, por fin, una economía global y el G-20 es su Gobierno”. Un alto cargo del Ejecutivo español describía así el pasado viernes lo que muchos definen como el nuevo orden económico mundial. En supuesta armonía, las grandes potencias se reúnen periódicamente en torno a una mesa para sacar al mundo de la peor recesión de su historia.

Sin embargo, dos fuerzas chocan contracorriente bajo esta aparente balsa de aceite. EEUU y la zona del euro están adoptando estrategias opuestas para salir de la crisis que se van distanciando cada vez más a medida que no se alcanza el objetivo perseguido: un crecimiento firme y una ansiada creación de empleo.

La última muestra de las divergentes políticas que ambas potencias (entre la UE-27 y EEUU suman casi el 50% del PIB mundial) llevan a cabo ha venido de la mano de un instrumento que desde hace un siglo es pura nitroglicerina: la política monetaria. La Reserva Federal estadounidense (Fed) (lo que equivale a un banco central) decidió la pasada semana inyectar 600.000 millones de dólares (429.000 millones de euros) en el mercado mediante la compra de bonos a diez años, conocidos popularmente como treasuries. Pocos días después, su institución homóloga en la zona del euro, el Banco Central Europeo (BCE), permanecía impasible y no tocaba ni una coma de su política monetaria. Ni cambio en los tipos de interés (en Europa están al 1% frente al 0% de EEUU) ni compras de deuda a sus países miembros (desde el inicio de la crisis, EEUU ha recomprado 2,65 billones de dólares, equivalentes a 1,87 billones de euros, en bonos y el BCE apenas 63.000 millones de euros).

Ante esta parsimonia europea, los expertos advierten de que “una vez más” el BCE está yendo un paso por detrás de su homólogo estadounidense. “En esta crisis, la Fed, siempre ha actuado con mayor sensación de urgencia que el BCE. Lo cual no es nada nuevo. El BCE lleva años replicando las actuaciones de la Fed tarde y con menor fuerza. Esa rapidez de actuación es lo que ha favorecido la recuperación de EEUU frente a la de Europa”, asegura Gonzalo Gómez, investigador de IESE.

Las críticas sobre la desacompasada reacción llueven sobre mojado. En julio de 2008, con las primeras, e inequívocas, señales del inicio de la crisis, el gobernador del BCE, Jean Claude Trichet, promovió una subida de tipos, hasta el 4,25%, que para muchos supuso el golpe de gracia para la economía europea y, en particular, para la española, muy sensible a estos cambios por su nivel de deuda. La subida trazó una curva inversa a la tendencia que se seguía al otro lado del Atlántico, donde los tipos habían comenzado a moderarse en 2007 y ya estaban al 2% en el verano en el que se gestó la crisis. “En ese momento, el problema fue que sólo se fijó en el dato de inflación, que entonces estaba distorsionada por los precios del petróleo, y olvidó la subyacente, que estaba muy baja. Cuando se dio cuenta, ya había perdido un tiempo que era oro y muchos hipotecados europeos tuvieron que pagar caro el “desliz”, recuerda Marc Garrigasait, presidente de Koala Sicav.

En el diferente espíritu bajo el que actúan ambas instituciones radica parte del problema. La Fed debe controlar la inflación, pero también tiene como mandato impulsar el crecimiento y, sobre todo, recuperar el empleo; el BCE se fija sólo en su objetivo de que los precios no suban más de un 2%, lo que algunos expertos califican de “obsesión”. Con todo, a la Fed le han llovido críticas de prácticamente todos lados, con particular ferocidad de Alemania, Francia y Brasil. La razón: inundar el mercado de dólares baja su precio y perjudica al resto de los países exportadores, lo que, dicen, puede lastrar sus economías.

Inmune a estas críticas, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, se defendía en la noche del viernes recordando que la recuperación de Estados Unidos “es clave, no solo para los estadounidenses, sino para la recuperación mundial”. Con esta certidumbre, Estados Unidos ha desplegado otra serie de medidas en las que ha apostado por el gasto público, descolgándose de la proclama austera de los europeos.

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Bruselas propone la creación de un impuesto europeo para sufragarse

IMPUESTOS | La CE recaudaría dinero de forma directaLa Comisión Europea propondrá en septiembre un nuevo régimen fiscal para recaudar dinero de forma directa destinado al presupuesto del bloque, según ha informado el lunes el comisario europeo de Presupuesto, Janusz Lewandowski.

Tres cuartas partes del presupuesto de la Unión Europea (UE) proceden de pagos que hacen los países. El proyecto de la Comisión no es nuevo, sino que el gremio ejecutivo de los 27 lleva tiempo reclamando sus “propios recursos” sobre la base de una recaudación fiscal específica para aumentar su independencia. Hasta ahora los países miembro siempre se han opuesto.

Sin embargo, con el impacto de la crisis algunas naciones quieren “liberarse de la carga. Eso abre la puerta a pensar en recursos propios que no sean reclamados por los ministros de Finanzas”, dijo Lewandowski al diario ‘Financial Times Deutschland‘.

El comisario propondrá una serie de opciones concretas de recaudación en septiembre, entre ellas un impuesto al transporte aéreo, una tasa a las transacciones financieras o la asignación de fondos de los permisos previstos para la subasta de emisiones de CO2.

Las propuestas probablemente desaten una tormenta política en un momento en el que los gobiernos luchan por reducir sus déficits fiscales.

Las tres opciones de recaudación ya han sido propuestas además para financiar otras prioridades: los permisos de emisiones para que la UE ayude a los países pobres a lucha contra el cambio climático; el impuesto a las aerolíneas para financiar la ayuda al desarrollo; y la tasa financiera para crear un fondo de rescate a los bancos de cara a una crisis futura.

Es poco probable que los Estados miembros acepten ahora cambiar estos objetivos para que el dinero vaya a los bolsillos de la UE.

Las propuestas de Lewandowski seguramente volverán a encender también el debate con Reino Unido, que se beneficia de un descuento de miles de millones cada año porque sólo es receptor de una pequeña proporción de las ayudas agrícolas.

Fuente  :  El Mundo