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Los negocios de Monsanto

Las proyecciones de los investigadores dicen que la población mundial duplicará hacia 2050 la demanda de alimentos.

Este dato, una verdadera vergüenza para la humanidad es leído, sin embargo, como una oportunidad para los que hacen negocios en estas pampas ubérrimas.

Según el profesor de política agropecuaria de la Universidad de Illinois Bob Thompson: “El rol de América del Sur y de la Argentina es muy importante porque tienen más potencial de productividad que otras regiones, tienen los mejores suelos del mundo y el mundo los necesita. En los próximos 40 años se va a incorporar una población equivalente a dos veces China para alimentar. A lo que se suman las perspectivas de reducción mundial de la pobreza y el incremento de gente con mejores ingresos que accederá a una dieta balanceada”, indicó en diálogo con diferentes medios de comunicación. Para los estudiosos, en la primera mitad de este siglo la demanda mundial de alimentos podría duplicarse por el crecimiento de la población mundial, mientras que la otra mitad responde al incremento de los ingresos de cada vez más personas en los países de bajos recursos.

Esta es una reflexión por lo menos curiosa porque el sistema genera una repetición de su propia lógica: los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres.

Quizás esta interpretación es una máscara de falsa conciencia para aplacar el verdadero espíritu del negocio floreciente. El hambre termina siendo una ocasión inmejorable para ciertas empresas que manejan, a nivel mundial, el comercio de granos y derivados.

Y una de las multinacionales que se anotan en la línea de largada de este fenomenal paquete de dinero a costa de las necesidades alimentarias de millones en Monsanto, la firma que factura 10 mil millones de dólares anuales, mil de los cuales los vende en la Argentina donde además cuenta con 50 mil hectáreas de tierras en la provincia de Buenos Aires, en la zona de Rojas.

Según el vicepresidente ejecutivo de sustentabilidad de Monsanto, Jerry Steiner, la biotecnología “será una parte importante de la solución, al abrir nuevas fronteras para mejorar el contenido nutricional de los granos, aumentar su tolerancia a la sequía o altas temperaturas y reducir el uso de pesticidas”. Agrega que “esta realidad plantea un contexto favorable para la Argentina, que por tener similares condiciones agroecológicas a Estados Unidos, pero en el hemisferio sur, puede nutrirse de las nuevas tecnologías e investigaciones de forma más rápida que Brasil”, sostuvo el funcionario de la multinacional que produce semillas y agroquímicos de cuestionables efectos en la salud humana.

Lo cierto es que ante el avance de las urgencias humanas, las grandes multinacionales se frotan las manos celebrando el dinero que harán a costillas de los saqueados permanentes. El capitalismo, envuelto en las crisis financieras que genera, planifica el futuro. Diagrama el escenario de los próximos cuarenta años y ratifica la continuidad de la devastación del medio ambiente, la irracional explotación de los recursos no renovables y la pauperización de la vida de los que son millones. Y, al mismo tiempo, vende productos para saciar el hambre que impulsa y multiplica. La perversión llevada al extremo. La creación de masas de empobrecidos para que luego sean los estados nacionales los clientes que compren productos para responder a esas demandas mínimas. Entre los que piensan el futuro y los negocios del mañana a partir del hambre de los que son más en esta cápsula espacial llamada Tierra, están las grandes multinacionales de la semillas y los agroquímicos, como Monsanto.

Una verdadera filántropa de la humanidad.

 

Fuente  :     Kaosenlared.net

 

 

El Proyecto Matriz #153. LA SOÑADA LEY MONSANTO: HR875

Según Simon C. Hart, director del programa latinoamericano de la organización Where There be Dragons la nueva ley de seguridad de los alimentos conocida como House Resolution 875 (Resolución de la Cámara) o Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria que sometió al Congreso la representante Rosa DeLauro el 4 de febrero de 2009, es un nuevo instrumento que “VIRTUALMENTE CRIMINALIZA TODOS LOS CULTIVOS ORGÁNICOS” con el pretexto de que ponen en riesgo la seguridad de los alimentos.

EE UU: “España nos pide que presionemos a Bruselas a favor de los transgénicos”

Los cables revelan la alianza entre EE UU y el Gobierno para defender los organismos genéticamente modificados.- La embajada medió a favor de Monsanto en contra de las posiciones de Comisión.- La legación vio a Garmendia como su aliada en el Ejecutivo

España es “el mayor aliado” de EE UU en su pugna a favor de los transgénicos en Europa. El tema, que afecta a compañías norteamericanas como Monsanto o Syngenta, asoma con frecuencia en los cables que la embajada en Madrid envía a Washington. A través de ellos queda clara la complicidad entre España y EE UU contra las propuestas de Francia y de la Comisión Europea para limitar el cultivo de estas variedades. El secretario de Estado de Medio Rural, Josep Puxeu, llegó a pedir a la embajada, siempre según un cable, que “mantuviera la presión” sobre Bruselas para que la biotecnología siguiera siendo una opción para los Estados miembros.

En un informe del 19 de mayo de 2009, un mes y cinco días después de que Alemania se sumara al veto del maíz transgénico MON810 que ya tenían Austria, Grecia, Hungría y Luxemburgo, la embajada recoge la impresión extendida entre la industria de la biotecnología de que “si España cae, el resto de Europa le seguirá”. Tal es la importancia que da a España en la soterrada lucha de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

La embajada detalla que España cultiva el 75% del maíz transgénico de la UE. Este maíz tiene un gen modificado para resistir la plaga del taladro. Y se muestra sorprendida de que el 2 de marzo de ese año España votara junto a Francia y otros países en la UE para permitir que cada país pueda vetar el cultivo de un transgénico. El telegrama diplomático asegura que sus fuentes en la industria justifican el cambio de postura en un apoyo a Sarkozy por permitir que España acudiera como invitada de Francia al G-20. “El Gobierno de España ha sido tradicionalmente un gran defensor del maíz biotecnológico debido a su gran demanda interior” para alimentación animal, explica el texto, pero desconfía de la “voluble” posición de Zapatero cuando se trata de enfrentarse a Francia.

En 2008, el maíz transgénico en España supuso un 30% del total cultivado, con más de 80.000 hectáreas plantadas. La embajada, tras reunirse con el director de Monsanto para España y Portugal, muestra su preocupación por el avance del movimiento antitransgénicos. En la calle y en las autonomías. El País Vasco aprobó el 21 de abril de 2009 una dura legislación para evitar que los transgénicos contaminen otros cultivos, algo que “podría llevar a los agricultores a dejar de plantar MON810”, según los cables. En julio de 2009, el Parlamento catalán derrotó una iniciativa similar con los votos de PSC, CiU y PP y en abril de 2010 miles de personas -ecologistas y agricultores, principalmente- marcharon ante el Ministerio de Agricultura para pedir el fin de los transgénicos. En el último año ha habido ataques de ecologistas a explotaciones en las que se cultivaban OGM.

Oposición ecologista

España, tradicionalmente el país europeo más favorable a los transgénicos, ha visto crecer la oposición ecologista. Y con ella la preocupación de EE UU.

El informe cuenta cómo el 22 de abril de 2009, tras la votación en el País Vasco y el veto alemán, Puxeu “contactó con el encargado de negocios de la embajada” para “expresar su preocupación por la creciente presión sobre el Gobierno de España para prohibir el MON810”, una variedad de Monsanto. Puxeu, al que la embajada define como un “tradicional defensor de la biotecnológica”, confesó a los diplomáticos estadounidenses: “Ha sido la peor semana de mi vida”. Además, “pidió al Gobierno de EE UU que mantenga la presión sobre Bruselas para mantener la agricultura biotecnológica como una opción para los Estados miembros y pidió al Gobierno de EE UU que trabaje con España en esta iniciativa”, siempre según ese cable.

Puxeu ha defendido públicamente los transgénicos en multitud de ocasiones. “No quiero entrar en el terreno científico, pero tantos y tantos productos como el pan, las levaduras, los vinos, los quesos, la insulina de los diabéticos están elaborados con productos transgénicos, que parece que estuviéramos demonizando los avances de la biotecnología”, declaró a EL PAÍS en abril de 2009. Entonces añadía que las críticas de Sarkozy obedecen a sus intereses comerciales: “A Francia, como exportador, le encantaría que Europa tuviera que aprovisionarse exclusivamente en su mercado”. España, mientras, importa enormes cantidades de grano.

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La sociedad planta cara a la industria transgénica

Una mazorca de maíz a la que se está realizando un test llamado Trait Bt1 para detectar si contiene la proteína Yielgard-Cry1AB contenida en la variedad MON810 del maíz transgénico de Monsanto. (AFP)

Una mazorca de maíz a la que se está realizando un test llamado Trait Bt1 para detectar si contiene la proteína Yielgard-Cry1AB contenida en la variedad MON810 del maíz transgénico de Monsanto. (AFP)

La sociedad se mueve en contra de los transgénicos. Científicos, agricultores, consumidores y ecologistas han presentado en Madrid un manifiesto en el que expresan su rechazo al cultivo de organismos modificados genéticamente (OMG), denunciando el “peligro para el medio ambiente y para la salud” que suponen.

Además, aseguran que, lejos de contribuir a mejorar la productividad agrícola, los cultivos transgénicos acarrean graves distorsiones sociales y económicas y no garantizan rendimientos mejores que los cultivos industriales.

El manifiesto afirma: “A pesar de la ingente propaganda sobre multitud de funcionalidades, las variedades comerciales incorporan tan sólo dos características: la resistencia a insectos plaga y/o la tolerancia a un herbicida determinado. Un 81% de la superficie de OMG cultivada en el mundo son plantas resistentes a herbicidas”.

Sólo la enorme capacidad económica y de influencia social del puñado de empresas que domina el desarrollo de esta tecnología y la permisividad de ciertos gobiernos con los grupos de presión es lo que permite el avance de una técnica que, según los ecologistas, es un negocio privado que no genera los beneficios sociales que promete.

La polémica es de especial importancia en España, puesto que nuestro país es el más permisivo de toda Europa con estos productos. España está a la cabeza de la Unión Europea, con un récord de 80.000 hectáreas destinadas a cultivos transgénicos en el año 2008. La mayoría pertenecen a la variedad de maíz MON810, diseñada por la compañía Monsanto. Este tipo de maíz fue prohibido en Francia el año pasado y su seguridad ha sido puesta en duda por recientes estudios.

Como demuestra el caso del MON810, prohibido en Francia y sembrado por doquier en España, no hay unanimidad en Europa respecto a los transgénicos. Próximamente, la Comisión Europea debe decidir al respecto y decidir si impone un criterio único a todos los miembros. Los firmantes del manifiesto reclaman que las autoridades comunitarias veten el cultivo de transgénicos.

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