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Ingiere verduras contaminadas y le detectan cáncer (Fukushima)

Un presentador de la televisión japonesa le fue detectado leucemia linfática tras ingerir alimentos cultivados en la prefectura de la central nuclear de Fukushima, afectada tras el terremoto y el tsunami que golpeó Japón en marzo.

Luego de la emergencia registrada en la planta nuclear, las autoridades habían establecido un cerco y prohibieron acercarse a menos de 20 kilómetros de Fukushima y restringieron la venta de determinados productos frescos, como la leche y las verduras, de los alrededores de la central.

La medida fue levantada semanas después del desastre, pero el miedo de la población a ingerir alimentos contaminados se extendió por toda la zona.

Durante una emisión de su programa, Otsuka Norikazu comió las verduras para demostrar que no contenían sustancias radiactivas y tranquilizar a la población. Días después le fue detectada la enfermedad.

Incluso el político japonés Yasuhiro Sonoda, realizó un gesto similar, al ingerir un vaso de agua procedente de Fukushima delante de las cámaras de televisión.

El conductor ha tenido que dejar su vida entre las cámaras para tratar su cáncer, pero se muestra con ánimos de volver en unos meses.

Fuente  :     Nortedigital.mx

Recuerda…

Comienzan a tratar agua radiactiva en Fukushima mediante evaporación

Fukushima verterá 11,5 millones de litros de agua radiactiva al océano Pacífico

Partículas radiactivas de Fukushima llegan a España (pero en cantidades insignificantes)

Fulford: “Bush, el Papa, Kisinger y Rockefeller ordenaron el terremoto de Japón”

 

 

Partículas radiactivas de Fukushima llegan a España (pero en cantidades insignificantes)

¿Se imagina la expresión que saldría de su boca si viera posarse en el cielo, justo encima de su casa, un extraño objeto volante no identificado (O.V.N.I)? Puede que fuera algo tan sencillo como: “Ya están aquí”. En una frase tan escueta resumiría, al mismo tiempo, su sorpresa ante la visión, como la asunción de un hecho largamente esperado por la humanidad. Casi lo mismo podríamos decir de la nube radiactiva que escapa de la central nuclear de Fukushima desde el pasado 11 de marzo en Japón: “Ya está aquí”. Algo que muchos expertos esperaban desde que el terremoto y el posterior tsunami provocaran el accidente nuclear.

Aunque no se supo hasta el pasado 31 de marzo,  las primeras partículas radiactivas (graciosamente apodadas yodo-131, cesio-137 y cesio-134) procedentes de Japón fueron detectadas el 26 y 27  de ese mes en Cáceres por una de las estaciones de la Red de Alta Sensibilidad del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). En días posteriores, se detectaron partículas en el resto de las estaciones que la red tiene en Barcelona, Bilbao, La Laguna, Madrid y Sevilla. Digamos que su platillo volante no  vino cargado de lagartos con pretensiones de aniquilar a los humanos.

“Estos valores son muy bajos y no representan ningún peligro para la salud de las personas o el medio ambiente”, se apresuró a asegurar el regulador atómico, que añade que son valores similares a los detectados en otros países europeos. Además, insiste en que, considerando los procesos de dispersión atmosférica a nivel mundial y las capacidades de detección radiactiva disponibles en países desarrollados, como España, se podía esperar la detección de “minúsculas” cantidades de radiación procedentes de la central accidentada, aunque “sin peligro para la salud de la personas o para el medio ambiente”.

Para que se hagan una idea y aunque resulte farragoso, los valores de concentración más altos detectados de yodo-131 fueron de 3,08 milibequerelios por metro cúbico de aire, mientras que el mínimo que están obligados a notificar las centrales nucleares al CSN es de 400, la dosis límite para la población de 16.000 y para los trabajadores de 800.000. En el caso del cesio-137, el nivel más alto fue de 0,4 frente a niveles de 200, 3.000 y un millón; y en el del cesio-134, fue de 0,2 frente a 300, 6.100 y 900.000.

Pese a esta rotundidad, el regulador requirió a los laboratorios la retirada y análisis de las muestras de aerosoles y la remisión de los resultados para, con estos primeros datos, establecer un programa especial de vigilancia radiológica para el seguimiento de la incidencia en España del accidente de Japón, cuyos resultados se irán conociendo a lo largo de los días.

En todo caso, conviene no olvidar que el peligro real sigue estando en Japón donde, según denuncian ecologistas como Greenpeace, la central nuclear de Fukushima sigue liberando partículas radiactivas que el viento puede propagar a miles de kilómetros de distancia. La organización, que cuenta en la zona con un equipo de expertos en protección radiológica para llevar a cabo una evaluación de la contaminación por radiación que está produciendo la central nuclear, asegura que la actual zona de evacuación de 20 kilómetros alrededor de la planta es insuficiente y ha pedido al Gobierno japonés que amplíe la zona de evacuación y que comience por las mujeres embarazadas y los niños, pues son los colectivos más vulnerables a padecer alteraciones como consecuencia de la radiación. “Nos sentimos en la obligación moral de informar de nuestros hallazgos y de hacer esta petición al Gobierno”, han asegurado. En cierto modo, aquí en España y por el momento, pueden estar tranquilos con su nave espacial, los lagartos, empezarían el banquete por Japón…

 

Fuente  :    Extraconfidencial.com

 

Recuerda….

 

Fulford: “Bush, el Papa, Kisinger y Rockefeller ordenaron el terremoto de Japón”

Terremoto en Japón: HAARP y las profecías de Parravicini

Fukushima verterá 11,5 millones de litros de agua radiactiva al océano Pacífico

Tepco asegura que tiene una radiación débil y que no tiene consecuencias para la salud

Fukushima verterá 11,5 millones de litros de agua radiactiva al océano Pacífico

AP

El operador de la central nuclear japonesa de Fukushima, Tepco, ha anunciado hoy que va a arrojar al mar 11,5 millones de litros de agua radiactiva acumulada en las instalaciones accidentadas. Un portavoz de Tokyo Electric Power (Tepco) ha precisado que «unos 10 millones de litros de agua almacenados en las cuvas y 1,5 millones actualmente en los reactores 5 y 6 van a ser vertidos en el océano (Pacífico) en cuanto se prepare el dispositivo». Ha subrayado que se trata de agua débilmente radiactiva.

La central Fukushima Daiichi (N°1), situada a orillas del océano Pacífico a unos 250 kilómetros al norte de Tokio y de sus 35 millones de habitantes, sufrió un grave accidente provocado por una ola gigante de 14 metros tras el terremoto de magnitud 9 del pasado 11 de marzo. Todo el sistema de alimentación eléctrica de sus seis reactores se averió, parando las bombas de refrigeración del combustible nuclear que comenzaron a calentarse peligrosamente.

Cientos de trabajadores, bomberos y soldados han rociado durante días y noches con millones de litros de agua las instalaciones, para impedir que las barras de combustible entren en fusión y evitar una catástrofe nuclear más grave que la de Chernobil de 1986.

Pero ese procedimiento ha inundado con agua radiactiva los edificios y las galerías subterráneas, lo que retrasa el avance de los trabajos para volver a poner en funcionamiento la red eléctrica.

«Agua altamente radiactiva se ha acumulado en las salas de máquinas, en particular en la del reactor 2», ha afirmado el portavoz de Tepco. Los análisis efectuados indicaban una tasa de radiactividad superior a 1.000 milisierverts por hora, lo que impide toda actividad humana.

«Es necesario trasvasarla a los contenedores previstos para el tratamiento de desechos. Pero están actualmente llenas con 10 millones de litros de agua débilmente radiactiva. Es necesario tirar este agua para dejar sitio», explicó.

El portavoz ha añadido que cerca de 1,5 millones de litros de agua débilmente radiactiva se han acumulado en los reactores 5 y 6, amenazando con dañar las turbinas.

El representante de Tepco ha afirmado que los vertidos no tendrán ninguna consecuencia para la salud. «Un adulto puede estar expuesto a una radiactividad de unos 6 milisievert durante un año si consume cada día algas y productos del mar de esta región. En el medioambiente natural, la gente está expuesta a radiaciones de 2,4 milisieverts al año», declaró.

 

Fuente  :  ABC

 

 

Una red de estaciones de la ONU vigila la radiación en todo el planeta

Desde hace dos semanas, el mundo científico observa con máximo interés el desplazamiento de la radiación procedente de la central nuclear japonesa de Fukushima, cuyas partículas ya se encuentran sobre Islandia, de camino hacia la Europa continental.

Los expertos basan sus cálculos en los datos que reciben a diario de las estaciones de medición de la comisión preparatoria de la Organización para la Prohibición Total de Pruebas Nucleares (CTBTO).

Con sede en Viena, esta poco conocida institución de Naciones Unidas aún no se encuentra en pleno funcionamiento, a la espera de que una decena de estados con importantes programas nucleares ratifiquen un tratado firmado desde 1996 por 182 países.

Una red internacional

El objetivo de la CTBTO es montar una red de 337 estaciones de medición sísmica, hidroacústica, subsónica y también de radioisótopos para poder detectar cualquier detonación atómica.

Las instalaciones se encuentran en 89 países y en archipiélagos situados en todos los océanos del planeta.

Desde el año 2000, cuando se lanzó esta red de supervisión, la CTBTO ha montado 264 de estas estaciones, con una inversión de unos mil millones de dólares procedente de los países signatarios.

Algunas de estas instalaciones se encuentran en lugares tan recónditos como Isla de Pascua (Chile) o la Antártida, pero también en centros urbanos como Buenos Aires, Pekín o Melbourne (Australia).

En Japón mismo hay dos estaciones de medición, una en la isla de Okinawa y otra en Gunma, cerca de Tokio.

Las supuestas huellas de partículas radiactivas de Fukushima han sido detectadas desde el comienzo del desastre en las estaciones de Hawai, Wake Island, Sacramento y Charlottesville (todas en Estados Unidos) y desde el pasado domingo también en Islandia.

Se trata de equipos de última tecnología que requieren una atención científica local, “para poder transmitir datos todos los días del año hacia la central de la CTBTO (en Viena)”, explicó a Efe el físico nuclear austríaco Robert Werzi, responsable de mantenimiento de las estaciones de medición de la organización.

Uno de los puntos de medición de aire se encuentra en el tejado de la sede vienesa de Naciones Unidas, que acoge también a la CTBTO y sus 260 empleados.

Funcionamiento de una estación

La estación absorbe primero el aire y lo pasa por un filtro especial que luego es comprimido en un pequeño disco.

Estos discos son analizados por los científicos de la CTBTO en equipos de máxima sensibilidad para determinar la presencia de partículas radiactivas o el nivel de contaminación.

“La red ha sido diseñada para niveles muy bajos de radiactividad, por lo que no fue difícil detectarla después del accidente de Fukushima”, aseguró Werzi.

Los discos con los filtros de aire son enviados de las estaciones de todo el mundo a Viena, donde son archivados en las instalaciones de la organización.

Según destacó Werzi, estos discos tienen gran importancia científica, ya que son la única evidencia sobre la contaminación o radiación medida en un determinado momento.

La CTBTO entrega sus datos a unas 1.200 instituciones académicas y científicas de 120 países miembros, que pueden disponer libremente de esta información, tal y como lo hace desde la semana pasada la central meteorológica de Austria (ZAMG), que difunde esos datos.

Los expertos de ZAMG confirmaron hoy que rastros de yodo-131 radiactivo han sido detectados en la estación de medición de Reikiavik, aunque en cantidades tan reducidas que no representan peligro alguno para la salud humana.

Para facilitar el trabajo de los expertos en la zona del desastre en Japón, la CTBTO comparte desde esta semana su información con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Fuente  :  El Mundo

Japón: Confirmada la fuga radioactiva en el reactor japonés de Fukushima

Fallaron las medidas que deberían haber aislado la radiactividad del medio ambiente

Ante las informaciones que confirman el aumento de los niveles de radiactividad en la central nuclear japonesa de Fukushima y que la compañía eléctrica propietaria de la misma, Tokyo Electric Power Co (TEPCO), autorizó a liberar al medio ambiente la radiación nuclear acumulada a causa del accidente sufrido hoy por esta central nuclear, el Director de la Campaña de Energía Nuclear de Greenpeace Internacional, Jan Beranek, manifestó:

“Cualquier cantidad de radiación que se libere a la atmósfera pone en riesgo la salud de las personas de la zona, la salud pública y el medio ambiente. Tanto en el caso de que se haya producido una fuga en la central nuclear de Fukushima, como si se ha forzado deliberadamente el escape, el hecho de que se hayan vertido a la atmósfera gases contaminados radiactivamente procedentes del reactor implica  claramente que fallaron las medidas de protección física diseñadas para aislar la radiactividad del medio ambiente”.

El Director de Campañas de Greenpeace Argentina, Juan Carlos Villalonga, declaró al respecto: “Vale señalar que al lado del reactor de Fukushima se encuentra un almacén de residuos altamente radiactivos y de plutonio. Los embarques de plutonio que atravesaban el Cabo de Hornos con destino a Japón, se encuentran almacenados alli, y, por ello, destacamos el riesgo sísmico de Fukushima”

Por su parte, Beranek se pregunta:“¿Cuántos avisos más necesita sufrir la gente antes de que entendamos que los reactores nucleares son intrínsecamente peligrosos?. La industria nuclear nos dice que accidentes como este no pueden pasar con reactores modernos, pero hoy Japón está en medio de una crisis de consecuencias potencialmente devastadoras por culpa de la energía nuclear”.

“Aunque la atención inmediata debe estar en minimizar la liberación de radiación y en mantener a salvo a la población local, esto es una nueva llamada de atención de los riesgos inherentes de la energía nuclear, que siempre será vulnerable a una combinación potencialmente mortal de error humano, fallo de diseño y desastre natural.”

Greenpeace hace un llamado para que se cierren de forma organizada pero urgente las centrales nucleares existentes, y a no construir nuevos reactores. Los Gobiernos deberían invertir en energías renovables que, además de ser medioambientalmente sostenibles, son las más baratas y las más seguras.”

Japón tiene un total de 54 centrales nucleares ubicadas en 18 emplazamientos distintos, que suman 47.000 Megavatios (MW) de potencia eléctrica instalada. En 2010, la producción eléctrica de origen nuclear en Japón fue del 29%.

En el noreste de Japón, en la zona cercana al epicentro del sismo, se vieron afectados por este terremoto los complejos nucleares de Onagawa (con 3 centrales nucleares), Fukushima-Daiichi (6 reactores), Fukushima-Daini (4 reactores) y Tokai (1 reactor).  Las más cercanas a éstas son las 7 centrales del complejo nuclear Kashiwazaki-Kariwa, ubicadas en la costa oeste, en el lado opuesto de la isla.

Fuente  :    Greenpeace.org