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Abre museo de Nuremberg

Representantes de cuatro potencias asisten a ceremonia

NUREMBERG, Alemania (AP y DPA).— Alemania inauguró el domingo una nueva exposición para conmemorar los históricos juicios de Nuremberg, 65 años después de que más de 20 altos funcionarios y oficiales nazis fuesen puestos en el banquillo de los acusados.

La muestra está ubicada en el edificio del Palacio de Justicia donde comenzaron los juicios el 20 de noviembre de 1945 por los diversos crímenes y abusos cometidos en nombre del Tercer Reich alemán a partir del 1 de septiembre de 1939.

Los visitantes pueden ver video original y escuchar grabaciones de audio, además de mirar dentro de la sala en la que Hermann Goering, Rudolf Hess, Julius Streicher y otros defendieron sus crímenes.

El acto contó con la presencia del ministro del Exterior alemán, Guido Westerwelle, quien ante una concurrencia de 400 personas calificó los juicios de Nuremberg de “referencia ineludible para el desarrollo del derecho penal internacional”.

Transcurridos 65 años desde el comienzo de los históricos juicios, en Nuremberg estuvieron representantes de las cuatro potencias aliadas que vencieron a Alemania en la Segunda Guerra Mundial, entre ellos el ministro del Exterior ruso, Sergei Lavrov. En el mismo salón donde se hizo el acto, las potencias vencedoras llevaron a cabo en 1945 y 1946 los históricos juicios contra criminales nazis. Durante la inauguración, Sergei Lavrov entregó en nombre de Rusia actas hasta ahora inéditas sobre el tribunal internacional militar que llevó a cabo el histórico proceso.

Larov dijo que en ningún momento las potencias vencedoras de entonces consideraron los juicios como una venganza por la guerra. “Los juicios de Nuremberg no deben convertirse en una venganza de los vencedores sobre los vencidos”.

Con la entrega, Rusia no busca honrar sólo las buenas relaciones con Alemania, sino también los esfuerzos de la ciudad de Nuremberg por investigar de modo exhaustivo y abarcador la historia del nazismo.

Uno de los fiscales que participaron en el proceso, el estadounidense Benjamin Ferencz, habló de la necesidad de acabar con las guerras de agresión. “Esa fue la lección de los jucios de Nuremberg: no pueden llevarse a cabo más guerras de agresión sin recibir un castigo por ello”, sostuvo.

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EE UU ofreció refugio a varios nazis tras la Segunda Guerra Mundial, según un informe

Un informe hasta ahora secreto sobre la operación de caza de nazis por parte del Gobierno de EE UU concluye que funcionarios de inteligencia ofrecieron refugio en el país a nazis y sus colaboradores tras la II Guerra Mundial.

“EE UU, que se vanagloriaba de ser un refugio seguro para los perseguidos, se convirtió a pequeña escala en un refugio seguro también para los perseguidores“, afirma el informe de 600 páginas que se ha filtrado a la prensa.

El diario The New York Times fue el primero en obtener una copia del informe que el Departamento de Justicia había tratado de mantener en secreto durante los últimos años.

El informe aparece publicado también en la página web del National Security Archive, un grupo de investigación independiente ubicado en la Universidad George Washington de la capital estadounidense.

El análisis evalúa tanto los éxitos como los fracasos de los abogados, historiadores e investigadores de la Oficina de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia (OSI), que se creó en el año 1979 para deportar a nazis.

El informe documenta cómo funcionarios estadounidenses que recibieron el cometido de reclutar a científicos tras la II Guerra Mundial hicieron caso omiso de la orden del presidente Harry Truman de que no se reclutase a nazis o personas afiliados con ellos.

Los investigadores del OSI señalan en el informe que a algunos nazis “se les garantizó ciertamente la entrada en EE UU” a pesar de que los funcionarios del Gobierno conocían su pasado.

Arthur Rudolph, uno de los cientos de científicos extranjeros reclutados para trabajar en EE UU tras la guerra dijo a los investigadores en 1947 ser el director de una fábrica que fabricaba cohetes en la que se obligaba a trabajos forzosos.

El informe asegura que los funcionarios de inmigración sabían que Rudolph había sido miembro del partido Nacionalsocialista alemán, pero aun así lo dejaron entrar en EE UU por su conocimiento sobre cohetes.

Otro de los casos que se menciona es el de Otto Von Bolschwing, que trabajó con Adolf Eichmann, uno de los arquitectos del Holocausto, y que trabajó como agente de la CIA en EE UU tras la II Guerra Mundial.

El documento detalla cómo la agencia de espionaje debatió en una serie de informes internos qué hacer si se descubría el pasado de Bolschwing si negar cualquier afiliación con los nazis o explicarlo. La CIA contrató a Bolschwing durante la Guerra Fría por sus conexiones con alemanes y rumanos.

El Departamento de Justicia intentó deportar a Bolschwing  en 1981 tras averiguar su pasado, pero el ex nazi murió ese mismo año.

Desde la creación de la OSI, EEUU deportó a más de 300 nazis.

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