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La Comisión Europea propone una tasa sobre las transacciones para sufragar el gasto

La Comisión Europea decidió este jueves proponer la introducción de una tasa sobre las transacciones financieras para alimentar el presupuesto europeo a partir de 2013 y reducir así la dependencia de las aportaciones que hacen los estados miembros de la UE, según confirmaron fuentes comunitarias.

La Comisión Europea hará esta propuesta con motivo de la publicación de su borrador de perspectivas plurianuales, que servirá de base para iniciar las negociaciones entre los países de la UE y las instituciones europeas con el objetivo de fijar las prioridades y el techo del gasto europeo hasta 2020.

Desde el estallido de la crisis financiera, la idea de imponer una tasa sobre las transacciones financieras para reducir la especulación yfomentar un reparto más justo de las cargas de la crisis ha estado sobre la mesa en distintos foros internacionales como el G-20, pero no ha logrado reunir apoyo suficiente. 

Ante esa falta de consenso internacional, varios países europeos han advertido de que un avance unilateral de la UE en este sentido podría fomentar una huida de capitales, lo que no impidió que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, adelantara recientemente su intención de presentar una propuesta en este sentido.

Requiere unanimidad

La novedad de hoy consiste en que Bruselas quiere destinar lo recaudado a las arcas del presupuesto europeo, para reducir la dependencia de las aportaciones de los estados miembros, que actualmente se elevan al 75% del total, lo que convierte en una dura batalla la aprobación las cuentas europeas, especialmente en tiempos de consolidación fiscal y recortes en todos los países. 

Cualquier decisión en materia fiscal requiere la unanimidad de los Veintisiete, lo que hará complicada su aprobación en el Consejo -órgano donde están representados los estados miembros-, ante la oposición de países como Reino Unido a cualquier tipo de impuesto que sea considerado europeo. El presidente de la Comisión Europea y el comisario de Presupuesto, Janusz Lewandowki, ofrecerán una conferencia de prensa a las 19:00 GMT para explicar el borrador del presupuesto plurianual que ha aprobado el Ejecutivo comunitario.

 

Fuente  :   20  Minutos

 

La UE acuerda imponer a los camiones una tasa medioambiental

Los ministros europeos de Transporte han cerrado un acuerdo político para implantar la tasa medioambiental para camiones conocida como “euroviñeta” que obligará a pagar por la contaminación atmosférica y acústica que producen estos vehículos.

Los Veintisiete dieron el visto bueno a la implantación de la medida después de casi dos años sin avances en las negociaciones y a base de rebajar el nivel de ambición del texto original propuesto por la Comisión Europea en 2008.

“España mantiene sus reservas al no compartir los términos finales del acuerdo”, afirmó en un debate público el ministro español de Fomento, José Blanco. Sin embargo, la oposición española, a la que también se sumó Italia por distintos motivos, no bastó para bloquear la propuesta que finalmente logró salir adelante.

Blanco destacó que la medida perjudica en especial a los países periféricos como España frente a los centrales, ya que sus transportistas han de recorrer distancias más largas, y solicitó que se permitiesen exenciones al pago por contaminación a los camiones más eficientes para reducir el impacto en el sector que ya acusa la crisis económica.

Exclusiones

En concreto, España solicitó que las categorías “euro V” y “euro VI” no tuviesen que pagar la tasa ambiental hasta 2013 y 2020, una idea que respaldaron Portugal, Malta, Lituania, Bulgaria, Rumanía y Estonia.

Sin embargo, la Presidencia de turno de la UE sólo aceptó que los camiones “euro V” queden excluidos hasta el 31 de diciembre de 2013 y los “euro VI” hasta finales de 2017.

En cuanto al pago por congestión que Bruselas propuso en su texto inicial, se aceptó finalmente una versión modificada que grava solamente por este motivo durante las horas puntas.

La Presidencia belga había propuesto que se permitiese un incremento máximo del 300% de las tasas actuales -que ya gravan por el uso de las infraestructuras- y que el número de horas extra fuese de seis como mucho.

No obstante, varias delegaciones, entre ellas la española, se opusieron a esta idea y sólo aceptaron una variación del 175% y un máximo de cinco horas puntas.

España ha logrado reducir al máximo el impacto de la medida propuesta“, indicó en declaraciones a Efe al término del debate el secretario general de Relaciones Institucionales y Coordinación del Ministerio de Fomento, Fernando Puig de la Bellacasa.

El uso del dinero

Puig recalcó el avance con respecto al texto original de la Comisión y recordó que España sigue estando en contra de la medida, pero que era consciente de que la última propuesta de la Presidencia contaba con un respaldo mayoritario.

Los ingresos que genere el cobro de esta tasa no tendrán que ser destinados obligatoriamente al desarrollo de un transporte sostenible como se planteó originalmente. Muchos países se mostraron radicalmente en contra de ninguna imposición en este sentido por lo que la Presidencia belga acabo limitando su propuesta a una recomendación.

Los países de la UE estuvieron también de acuerdo en que la nueva normativa sea aprobada mediante el procedimiento comunitario de codecisión en lugar de por comitología como estaba previsto, lo que reduce el papel del Ejecutivo comunitario.

Los países de la UE tendrán que negociar ahora esta legislación con el Parlamento Europeo.

Fuente  :  El Mundo

Zapatero y Sarkozy piden ante la ONU una tasa a las transacciones financieras

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodriguez Zapatero, ha defendido en su intervención en la ‘cumbre’ del Milenio el debate sobre un sistema de tasas que permita financiar las reformas que él defiende en la economía mundial.

Su propuesta ha ido en la misma línea que la del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, que insistió en que la aprobación de esta tasa debía ser cuanto antes.

“Aquí se puede decidir la imposición de un impuesto sobre las transacciones financieras ¿Por qué esperar?”, señaló Sarkozy, que agregó que este año durante la presidencia francesa del G-20 y del G-8 insistirá sobre la idea de poner en marcha esas nuevas maneras de financiación al desarrollo.

Sarkozy justificó su propuesta en que todos los países desarrollados tienen déficits públicos y se necesitan de esas nuevas formas de financiación para lograr los Objetivos del Milenio, como tasas bancarias y financieras que estudia el G-20, y otras sobre el transporte aéreo y marítimo para compensar sus emisiones contaminantes, además de contribuciones voluntarias, como el caso de los billetes de avión.

“Las finanzas se han globalizado, por lo tanto ¿por qué no pedir que participen en la estabilización del mundo mediante un impuesto a cada transacción?”, se preguntó Sarkozy.

España ha argumentado a la par que el presidente francés aclarando que estas fuentes alternativas de financiación son claves para poder cumplir, dentro de cinco años, todos los objetivos que están planteados.

“¿Con qué podemos cumplir los objetivos? Con dos condiciones: que los países mantengan el esfuerzo a favor a la ayuda al desarrollo a pesar de la crisis y que se establezca una tasa sobre las transacciones internacionales”, aseguró Zapatero.

Además, el presidente aseguró que “algunos hemos teniso que frenar estas ayudas pero es un frenazo temporal, coyuntural, porque España sigue manteniendo el objetivo de llegar al 0,7% en 2015”.

El presidente español apeló a que es hora de que el sistema financiero se esfuerce: “Los estados han salido a su rescate cuando estaban en crisis y ahora es justo que le pidamos un mínimo esfuerzo para sacar de la miseria a miles de personas”, añadió.

¿Cómo funcionan las tasas?

El sistema de tasas procede, en último término, del Premio Nobel de Economía James Tobin, de la Universidad de Chicago, que en 1972 propuso la creación de un impuesto que gravara las operaciones de cambio de divisas para tratar de mantener en la medida de lo posible el sistema de cambios fijos impuesto en Bretton Woods, en 1944, y que saltó por los aires en 1971.

A finales de los noventa, la ‘tasa Tobin’ fue ampliamente debatida como un sistema para frenar la especulación, tras la crisis de los mercados emergentes de 1998-2001. La propuesta, no obstante, nunca tuvo posibilidades de imponerse en la práctica. Tobin, un liberal convencido, siempre rechazó la aplicación generalizada de su impuesto.

Ahora el G-20 está estudiando propuestas similares, aunque no se espera que Zapatero entre en detalles al respecto ni anuncie una postura oficial española muy específica. La ‘tasa Tobin’, sin embargo, parece tener poca tracción en el G-20, y en su lugar se está discutiendo una tasa que grave dos de los sectores que consumen más energía y contaminan más: el transporte marítimo y el aéreo. Según estudios preliminares que están siendo estudiados por el G-20, esta tasa permitiría a los Gobiernos obtener al año 20.000 millones de euros; la tasa Tobin, tal y como está siendo considerada, lograría una recaudación de 30.000 euros. Esos recursos se destinarían a fomentar el desarrollo sostenible, las energías ‘limpias’ y la estabilidad macroeconómica y financiera mundial.

La propuesta cuenta con el apoyo de los países desarrollados, como EEUU y la UE. Pero los países emergentes -como los ‘BRIC‘, es decir, Brasil, Rusia, India y China- se oponen a ella. También la rechazan una serie de países desarrollados que son exportadores de materias primas (energéticas o metálicas), particularmente Canadá y Australia, que se están viendo favorecidos por los elevados precios de esos productos debido, precisamente, a las necesidades de industrialización de China y los demás emergentes.

Gran Bretaña e Irlanda ya tienen tasas que gravan al transporte aéreo, en función del consumo energético y de la contaminación de gases y acústica que crea este tipo de transporte, y Alemania, como parte del plan de ajuste de Angela Merkel, planea imponer un gravamen similar. Sin embargo, esos ingresos fiscales van a las arcas de cada país, no a ningún fondo destinado a promover el desarrollo sostenible o la estabilidad macroeconómica, como estudia el G-20.

Fuente  :  El Mundo