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¿Están los Estados Unidos fomentando la rebelión en los países islámicos?

¿Están los Estados Unidos promoviendo las revoluciones populares en los países islámicos del norte de África y la penínsila Arábica? Está también Inglaterra e Israel en ese movimiento estratégico? ¿Por qué Gadafi acusa simultáneamente a Estados Unidos y a Al Qaeda de estimular la rebeldía? Que los grandes poderes mundiales están estimulando cambios importantes en los países musulmanes es ya una sospecha imparable que toma cuerpo entre los analistas políticos y expertos de todo el mundo. Los argumentos y datos que sustentan esa sospecha son cada día más numerosos y sólidos. Algunos expertos son todavía más osados en su análisis y hablan de una increible “alianza” entre los anglosajones (USA y Gran Bretaña), Israel, cuyo mayor beneficiario es el mundo de Bin Laden. Sin embargo, nadie parece conocer el fin de esas revueltas o qué ganaría Occidente con esas revoluciones en paises de alto valor estretégico. El objetivo final de sustituir las dictaduras por democracias, es demasiado burdo para ser creible. Tiene que haber otros objetivos ocultos y esos objetivos deben interesar por igual a Washington, Londres, Tel Aviv y a Al Qaeda. Sea cual sea el objetivo final, las monarquias tradicionales y las dictaduras personales del mundo árabe estorban ya al gran poder mundial.

Las potencias dominantes de Occidente han retirado su apoyo a regímenes y dictadores a los que había apoyado y protegido durante años, como son los casos del tunecino Ben Alí y el egipcio Hosni Mubarak. Resulta sospechoso que los grandes medios de comunicación del mundo, casi en su totalidad dominados por los anglosajones y los judíos, hayan apoyado desde el principio y sin dudarlo las revueltas de los rebeldes en Túnez, Egipto y Libia. Lo mismo ocurrió en el antiguo Sahara Español, hoy dominado por Marruecos, donde los rebeldes saharauis construyeron un campamento libre que constituyó todo un desafío para la monarquía marroquí, un conato de rebelión aquel que sirvió de ensayo para los posteriores revueltas de Túnez, Egipto, Libia y otros países musulmanes.

No es menos sospechoso que, también sin dudarlo, los grandes líderes de Occidente se hayan puesto inmediatamente del lado de los rebeldes, a pesar de que las rebeliones traerían consigo, seguramente, una profunda crisis petrolífera que puede dar la puntilla a la ya maltrecha economía mundial.

Dos altos funcionarios anglosajones han intervenido de manera oportuna y evidente para estimular el éxito de las revueltas con declaraciones que han dado alas a los rebeldes en Egipto y Libia, respectivamente. Por un lado, nada menos que el Director de la CIA, Leon Panetta, dijo que Mubarak, probablemente, dejaría el país en breve; y por otro, un Secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña mintió diciendo que Gadafi estaba de camino a Venezuela.

Pero, gracias a la inteligencia y a la capacidad de atar cabos, la conspiración está cobrando cada día más perfiles de realidad, hasta el punto de que las primeras historias sobre la “preunta conspiración” anglosajona” empiezan, incluso, a escribirse. Sin embargo, los grandes secretos de esos nuevos movimientos estratégicos permanecen ocultos en el cerebro de muy pocos, sin que ni siquiera los altos mandatarios ajenos al gran poder mundial y los de segundo nivel tengan más información que los simples ciudadanos.

La tesis oficial que justifica el apoyo de Occidente a los rebeldes musulmanes es poco creíble porque la Historia demuestra que la democracia es incompatible con la cultura y con la religión del Islám y que todas las revoluciones democráticas terminan siendo controladas por los radicales islamistas, como ocurrió en Irán cuando fue depuesto el Sha Reza Palhevi.

¿Cual es la verdadera razón, entonces, del apoyo a los rebeldes? ¿Por que y para qué los poderosos quieren que el control de esos países pase de líderes amigos a más que probables enemigos islamistas?

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Al menos 20.000 yemeníes se manifiestan en contra del régimen de Alí Abdalá Saleh

Congregados desde primera hora, han coreado eslóganes contra la corrupción y han hecho un llamamiento a la revolución en su ‘día de la ira’

Alrededor de 20.000 opositores al régimen del presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, se han congregado desde primera hora de la mañana frente a la Universidad de Saná, la capital del país, informa EFE. Las medidas que propuso ayer Saleh, que incluían no presentarse a la reelección en 2013 ni reformar la Constitución para perpetuar su mandato, resultaron insuficientes para los manifestantes, que corearon eslóganes contra la corrupción e instaron a la revolución en su día de la ira.

Los manifestantes han rechazado las promesas de Saleh con lemas como “revolución, revolución”, “discursos falsos” y “promesas falsificadas”. Consideran deficiente el anuncio de que Saleh terminará su mandato en 2013 y piden un cambio de Gobierno. Algunos, como cuenta EFE, han bailado a ritmo de tambor y han repetido eslóganes parecidos a los utilizados en las revueltas de Túnez y Egipto. Fuentes de la oposición aseguran que decenas de miles de manifestantes han organizado concentraciones en distintas provincias del país, como ocurrió el jueves 27 de enero.

Partidarios del partido del presidente -Congreso General Popular (CGP)- se han congregado también hoy para mostrarle su apoyo y según cuenta Reuters, y han recorrido la capital con altavoces llamando a la población a manifestarse con ellos. Lo han hecho en la plaza de la Liberación (llamada Tahrir, como en El Cairo). Los opositores estaban convocados en un principio en este céntrico emplazamiento, pero como los progubernamentales tomaron ayer la plaza, decidieron celebrar el día de la ira en el campus universitario. Reuters asegura que los manifestantes de la oposición son más numerosos.

Saleh, que intentó calmar ayer asus opositores conel anuncio dereformas enuna reunión extraordinaria ante las dos cámaras del Parlamento a la que también asistieron altos cargos del Ejército, advirtió sin embargo contra la organización de manifestaciones violentas que causen “caos y destrucción” y les invitó a participar en un Gobierno de unidad nacional.

El principal partido opositor del país, Islah, valoró positivamente la decisión del presidente pero dijo que seguirá adelante con la manifestación, según declaró su subsecretario, Mohamed al Saadi. “Ésta es una lucha pacífica a través de la cual el pueblo puede hacer oír su voz y expresar sus aspiraciones”, añadió. Según Reuters,habría divisiones en el seno de la oposición: algunos quieren que Saleh deje el poder ya, mientras otros abogan porque demuestre con actos que sus promesas son reales.

Apoyo de Obama

Tras 32 años en el poder, el mandato del presidente, un aliado clave de EE UU en la lucha contra Al Qaeda, deberá acabar en 2013 según su discurso de ayer. “Estoy contra la renovación de mi mandato y contra la transmisión hereditaria del poder”, declaró el presidente yemení. Trataba de acallar de este modo los crecientes rumores de que intentaba pasar el poder a su hijo mayor, Ahmad, jefe de la Guardia Republicana, el cuerpo de élite del Ejército.

El presidente estadounidense, Barack Obama, llamó ayer a Saleh para apoyarle en su iniciativa, según la agencia oficial yemení, Saba. “Has gestionado bien la situación y espero que trabajemos juntos en una buena asociación entre los dos países”, afirman que dijo Obama.

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Túnez, al rojo vivo: El presidente Ben Alí deja Túnez y el Ejército toma el control

El jefe de Estado tunecino, Zine el Abidine Ben Alí, ha abandonado este viernes el país en medio de los fuertes disturbios que vive éste, que se han cobrado ya decenas de víctimas mortales. El Ejército ha tomado temporalmente el control de la situación, horas después de que Ben Alí anunciara la disolución del Gobierno y convocara elecciones legislativas anticipadas en un plazo de seis meses. El primer ministro, Mohamed Ghannouchi, ha asumido la presidencia interina del país, comprometiéndose a respetar la Constitución y restaurar la estabilidad.

“Conforme al artículo 56 de la Constitución y en vista de la dificultad del jefe del Estado para asegurar la gobernabilidad del país, asumo a partir de este momento el cargo de presidente interino”, dijo Ghanuchi en una breve intervención junto a los presidentes del Congreso, Fuad Mabaza, y de la Cámara de Consejeros (Senado), Abdelah Kallel, desde el Palacio Presidencial de Cartago.

El presidente interino ha llamado a los tunecinos a “demostrar su patriotismo” Ghanuchi, de 69 años, hizo un llamamiento a los tunecinos “de todas las sensibilidades políticas y regionales”, les instó a “demostrar su patriotismo y su unidad” y se comprometió a “poner en marcha todas las reformas sociales y políticas que han sido anunciadas en colaboración con los partidos políticos y los actores de la sociedad civil”. El presidente interino, quien goza de una relativa buena reputación como tecnócrata y no se ha visto involucrado en los casos de corrupción del régimen, pretende así hacer frente a los disturbios que se registran en Túnez desde hace casi un mes.

Asimismo, el Gobierno tunecino ha anunciado que ha decretado el estado de excepción en todo el país con un toque de queda desde las 17.00 h hasta las 06.00 h locales y con la prohibición de toda concentración de personas en la vía pública. Según el comunicado del Gobierno, “la Policía y el Ejército están autorizados a disparar sobre toda persona sospechosa que no haya obedecido las órdenes o haya huido sin posibilidad de detenerle”. “Queda prohibido a más de tres personas concentrarse en la vía pública”, indica el comunicado.

Los acontecimientos se han precipitado después de que este jueves Ben Ali prometiera en un discurso un “cambio completo y profundo” a nivel político y social en el país en el que participen todos los actores de la sociedad civil y política, incluida la oposición, y anunciara una serie de medidas. Entre ellas, Ben Alí prometió que se bajarían los precios de los alimentos básicos como el azúcar, la leche y “todo lo necesario para las familias”.

Manifestaciones multitudinarias

Pero las protestas han continuado este viernes y miles de manifestantes exigieron durante la mañana la salida de Ben Alí del poder ante la sede del Ministerio de Interior. Las marchas fueron disueltas con gases lacrimógenos por las fuerzas policiales. En la concentración ante la sede del Ministerio se habían congregado ya más de 8.000 personas y seguían acudiendo más gente con flores y pancartas con el transcurso de las horas. Muchos manifestantes se habían sentado en las calles y aseguraban que no pensaban abandonar el lugar hasta conseguir la salida del poder de Ben Alí.

En otras regiones del país también han tenido lugar este viernes manifestaciones multitudinarias contra el presidente en demanda de su salida del poder, según informan fuentes sindicales. En Kairouan, en el centro de Túnez, y en la capital de la cuenca minera de Gafsa, en el suroeste, miles de personas se manifestaron por las calles, al igual que en otras regiones del centro oeste, como Kaserín, Tela o Sidi Bouzid, donde se iniciaron las revueltas sociales el pasado 17 de diciembre.

¿En Italia? No, Arabia Saudí

Ben Alí parecía haber aterrizado sobre las 22.00 hora local (21.00 GMT) en la ciudad italiana de Cagliari, en la isla de Cerdeña, en una parada técnica, informó el diario italiano La Repubblica. Según el diario, el avión Falcon en el que viaja Ben Alí pidió autorización para una parada técnica para repostar carburante, aunque poco después fuentes gubernamentales de Italia confirmaron que no se encontraba a bordo de ese avión.

Fuentes italianas confirmaron que un avión pidió autorización para aterrizar en el aeródromo sardo, aunque precisaron que se desconocía la identidad de sus ocupantes. Los pasajeros del avión se identificaron únicamente como dos pilotos y una azafata, señalaron las mismas fuentes, y agregaron que se instó al avión a retomar el vuelo.

Cerca de la 1.00 de la madrugada (hora peninsular española) se informaba de que Ben Alí había aterrizado en Jedda, capital de Arabia Saudí.

Fuente  :  20  Minutos